21 de diciembre de 2009

¡Costeñita soy!

Hoy fui al Parque Cultural del Caribe, donde se encuentra el Museo del Caribe. Francamente los medios de comunicación colombianos se han quedado muy cortos con la publicidad. Ese lugar es sencillamente espectacular. Combina todos los elementos sensoriales necesarios para lograr transmitir un mensaje verdadero. Siendo caribeño te aumenta la sensibilidad y el amor por tu tierrita, que no será la más avanzada tecnológica y económicamente, pero que conserva el sabor autóctono de una región multicultural.
Yo recomiendo a ojos cerrados el lugar, no sólo para aprender más sobre la cultura del Caribe, sino para entender que la costa no es sólo bostezo y alpargata, y que su diversidad hace tan rica la zona, que muchos otros territorios envidiarían mostrar siquiera la mitad de nosotros.
Aquí un muro con las palabras más comunes del caribe. Obvio que uso muchas de esas, porque chévere que la gente sepa que no estamos echando carreta, los costeños tenemos perrenque y no hablamos vascuencia. Los cachacos que se dejen la fartedad, porque aquí estamos nosotros haciendo barrejobo. Los paisas que no pongan pereque con su par de cachivaches, que aquí, a pesar del fogaje que no se apaga ni con boli, somos avispaos, echaos pa’ lante y con un tumbao de envidia internacional (y esto que lo digo por experiencia). Al que no le guste, que deje la calilla y agarre sus corotos, porque, eche, nadie se aguanta la cantaleta de un cachaco mal parao. Aquí el que venga que deje la vaina y prepare su paladar para el buen sancocho, la carimañola trifásica, la yuca con suero, el pescao frito con arroz de coco, el cucallo, el chicharrón y el mote de queso, sólo por nombrar algunos. Lo que soy yo, esta noche la paso bacano al son de la gaita, el millo y la tambora, porque me abro de aquí y les dejo el pelero, que hoy es pa’ pasarla bueno en el bailoteo. 


Las palabras de nuestro diccionario costeñol.


Siento la fotico mal tomada, pero no veía casi. Esto, me parece, nos describe muy bien.


¡Interactuando!

16 de diciembre de 2009

Regresar


Es bueno estar en casa, no sólo por compartir con mi linda familia, sino por saberme aún parte de algo y de alguien.
Entrar en mi cuarto es volver en el tiempo. Las fotos, casi desteñidas por el sol, siguen inmóviles en el mismo lugar que las recuerdo. Las medallas que gané en algunas competencias, las escarapelas de los múltiples eventos a los que asistí, los cuadernos de cada semestre de la universidad, las cajas con todas las cartas que recibí desde que estaba en la primaria, los aretes que ya no uso más, los tenis que nunca boté por ser tan cómodos, pero que no uso por estar muy viejos, la ropa que había olvidado que existió, los muñecos que alguna vez durmieron sobre mi cama y que tuvieron su valioso significado en ese momento, pero que ahora sólo hacen parte del paisaje, cada cosa está en su lugar, como si no me hubiera ido, como si el tiempo no hubiera pasado, como si yo fuera la misma, como si la vida no hubiera cambiado.
Cada objeto un recuerdo, cada foto una sonrisa, cada herida una lágrima. Toda mi historia está aquí, intacta, inamovible, inolvidable. Puedo ver cómo crecí, cómo me volví yo, cómo ha cambiado mi forma de pensar y de creer. Puedo sentir aún la alegría y el dolor de madurar. Puedo leerme, puedo entenderme, puedo conocerme. Puedo añorar las amistades que perdí por la distancia y animarme por conservar algunas, a pesar de la misma.
¿Cuántas emociones pueden permanecer en un sólo lugar? Antes vivía tan cerca que nunca lo aprecié, pero ahora es diferente, ahora estoy lejos, ahora estoy sola, ahora lo único que llevo conmigo es lo aprendido.
Es bueno estar en casa, es muy bueno regresar y es mejor todavía no olvidar mi sello de fábrica, pero tengo que volver antes que comiencen a mandarme a lavar los platos.

13 de diciembre de 2009

Você é paraíso

O paraíso do mundo
É com você voar
Longe de aqui
Perto do céu
Onde as ondas do mar
Vão com nosso riso
Cantando essa canção

Lembra?
Meus olhos
Teu sorrir
Nossa historia
Você me leva lá
Onde eu quero ficar
Só amando você 

Angel away

I need a clue
‘Cause I’m a frequent flyer
But I can’t get close enough
To the ending of the story
Or the beginning of the glory

My angel
I know you are there
Somewhere
Don’t leave me alone
Take me back home

I guess you got me
And broke my shell
But then you stood on the pieces
Leaving me helpless
Crying in a corner

Angel of sadness
Save me some tears
Go, please go
Let me fly blissful
Without thinking on your wings

10 de diciembre de 2009

Frase del día

Carpe diem quam minimum credula postero
Aprovecha el día, no confíes en el mañana.

8 de diciembre de 2009

Y Volé

Quién pensaría que las aves lo que no ganaron en tamaño lo ganaron en libertad. Qué sensación tan increíble y qué vista espectacular. Volar sobre un colchón de nubes, con un sol generoso y un clima agradable. Esa sensación de paz, pero al mismo tiempo de aventura, recorre todo mi cuerpo. ¡Estoy cayendo y no tengo dónde agarrarme! Y sigo cayendo, viendo que la tierra está cada vez más cerca. El viento golpea fuerte y mi voz es apagada por su sonido. Muevo los brazos, las manos, saco la lengua, hago caras, sonrío, río, grito, grito alto, fuerte, sin pausa. Los cuarenta segundos mejor disfrutados de mi vida. Tres mil metros de adrenalina pura.
El tandem abre el paracaídas. Me preparo para el fuerte jalón, pero no siento nada. Voy hacia arriba otra vez, pero voy planeando. Paso por las nubes, las toco, las beso, las siento. No son nada, son frágiles. ¡Qué increíble! ¡Otra vez!
¡Vuelo, puedo volar! Abro los brazos, abro las manos, abro mi mente. No pienso en nada, sólo siento. No quiero que acabe, ¿cómo hago para tener esa sensación más seguido? Ya voy a llegar a tierra. Cómo envidio a las aves, cómo envidio esa hermosa sensación de poder ir a donde te lleve el viento, literalmente.
Como siempre, cuando pongo los pies en la tierra se acaba la diversión. ¡Déjenme volar! ¡Déjenme soñar! Me tiemblan las piernas de tanta adrenalina acumulada. Me lloran los ojos, respiro rápido, no puedo parar de sonreír. ¿Cómo fue, qué tal es, qué se siente? Preguntan todos abajo. ¡Sencillamente increíble!, no me alcanzan las palabras para expresar tanta emoción. ¿Lo harías otra vez?, una y mil veces más.
Voy a volar y llegaré lejos. 



Momentos previos



Sobre las nubes



Yahooooo



Con mi Tandem, el experto.


El video no lo he podido montar, pero lo haré pronto, espero. 


2 de diciembre de 2009

26 de noviembre de 2009

El verano llegó con panoramas


Tengo que decirlo, si no lo hago me estaré traicionando a mí misma. Sé que tal vez causará sorpresa en algunos, más viniendo de una niña inocente como yo (¡Ja!), pero no me importa.
El caso es que cuando llegué a Buenos Aires no había notado esto, pues obvio, llegué en pleno invierno y todo el mundo andaba cubierto hasta la nariz. Pero, ahora que estamos en verano, aquella cualidad corporal, en las mujeres principalmente, se hizo más evidente. Pues sí, estoy hablando de tetas.
Caminar por las calles, entrar al subte, ir a un shopping, parar en una tienda, en cualquier lado, están las mujeres exhibiendo sus atributos… ¡y qué atributos!, debo admitir. El verano es propicio para eso. Si bien, me parece que el gusto en cuanto a moda no es mejor que el de invierno, ellas se dan la libertad de sacar al aire todo lo que tuvieron que esconder durante varios meses. Si mi amigo Anturi me preguntara, sin duda le diría que viniera en verano, pero si mi hermana Laura, quien es diseñadora, lo hiciera, le recomendaría desde el fin de otoño y hasta entrada la primavera, cuando se puede apreciar el buen estilo de las porteñas.
Sin embargo, eso no deja de lado el exhibicionismo público: piernas bronceadas, aceitadas y depiladas; escotes pronunciados en la espalda y en el pecho; minifaldas que con un suspiro se dibuja hasta el corazón; cabellos sueltos medio arreglados, como quien quiere dar la apariencia de descomplicado, en fin, es imposible no mirar. Están haciendo un llamado claro y directo a la contemplación, de ahí que los chicos quieran pasar de la teoría a la práctica, no es mi punto, ni mi problema.
Pequeña aclaración: mi inclinación sexual es completamente hacia los hombres, pero que uno esté a dieta, no quiere decir que no pueda mirar el menú (aplica para todos los sexos).
Si alguna mujer se pregunta cómo lucen entonces los chicos, tengo que decir que independientemente de verano, invierno o cualquier estación, hay hombres que se ven bien todo el tiempo. Para las que gustan de un estilo medio hippie, este es el paraíso: flacos, barbudos, cabello largo, y look desaliñado (pero un desaliñado con gracia).
En conclusión, sólo por sacar alguna, ¡qué viva el verano, la poca ropa y las mujeres bonitas! Las feas no, porque como se saben feas no muestran nada o no lo hacen con actitud.
    Amén.

25 de noviembre de 2009

23 de noviembre de 2009

Hasta hoy

Las gotas se deslizan por mis pies, cada vez más mojados. La poca ropa que cubre mi piel está empapada. Camino rápido para llegar a casa, pero algo me hace detener súbitamente. Doy media vuelta y ahí lo veo. Corro hacia él, corro con afán, corro con ansiedad, corro con desespero. No logro alcanzarlo, cada vez está más lejos. La lluvia cae intrépida y mis resbaladizos zapatos entorpecen mi paso. Grito, corro, lloro, él se aleja. Cada vez más distante, como la idea de volverlo a ver. La lluvia parece empeorar con mi angustia. Sigo corriendo buscando alcanzarlo, como quien va detrás de un amor platónico, pero él no me escucha, o tal vez me ignora. Me despojo de mis zapatos, tiro mi bolso, grito su nombre, pero no hay nada que me haga estar cerca de él. Caigo. Lloro.  
    ―Regresa, por favor ―susurro.
En medio de la calle y bajo la lluvia, me desarmo. La idea de su regreso me impulsa cada día: Suspiro con el recuerdo de sus besos, sonrío evocando su mirada, duermo escuchando su risa, sueño que toco sus manos. Pero ya no más.
Hoy fue la última vez.  No volveré a pensar en ti, no veré más una foto tuya, no escucharé otra vez esa canción que te recuerda, no estarás en mí como antes; eventualmente perderé el efecto de ti, y será para siempre. Así como lo pediste, tal vez es tiempo de dejarte ir.
Cuídate. 



20 de noviembre de 2009

Palabra del día


19 de noviembre de 2009

¿Cómo decir Te Extraño y no sonar repetitivo?


1.       Aprende un nuevo idioma.
2.       Canta ‘Antología’ o ‘Mis días sin ti’ de Shakira.
3.       Escribe poemas cursis.
4.       Di, si estás en Colombia: La mazorca desgranada ya no sabe igual.
5.       Si estás en Argentina: Desde que te fuiste no he vuelto a leer un Oblogo.
6.       Si estás en Nueva Zelanda: ya no quiero comer más ‘Fush and Chups’.
7.       Busca en gusanito.com postales de amor y copia los mensajes.
8.       Escribe largas cartas contando de tu vida.
9.       Memoriza algún poema de Pablo Neruda, así no lo entiendas.
10.   Envía viejas fotografías a su correo de cuando solían estar juntos.

Lo cierto es que he intentado todas esas técnicas, pero aunque la mazorca desgranada ya no sabe igual, no encuentro más Oblogos en la casa, no me provoca comer ‘Fush and chups’, no hay nada nuevo en gusanito.com, no tengo más historias para contar, ni fotos para enviar, y aunque pueda escribir los versos más tristes esta noche, lo único que tengo para decir es simplemente:
Te Extraño. 

16 de noviembre de 2009

Why New Zealand?

That's the question people always ask. So, for them, this is my answer.

Aotearoa: Land of the long white cloud (Maori Meaning)


Bay of Islands



Cathedral Coves, Coromandel.


Devenport


Lake Taharoa, North Island.


Auckland SkyLine



Cathedral Coves


Cape Reinga: the very top of North Island

Coromandel


Maori expressions (except Arnaud and I)


My best friends


Few seconds before jumping


Is it clear enough now?

El señor de la noche

Hoy me acordé de esta música que canté muchas veces con mis amigos de Cartagena: "Yo soy el señor de la noche y vengo a formar el derroche". No recuerdo si esa era la letra exacta, pero el sentido es el mismo. Me alegra saber que en un par de días los veré de vuelta y entonaremos juntos esta melodía, mientras formamos el desorden. Ahora que lo pienso, debemos buscar una nueva, porque esa ya pasó de moda.

Viendo las fotos de ese año en Cartagena me volvieron muchas sonrisas y recuerdos escondidos. Pasé una etapa fantástica ahí y disfruté cada momento, incluso el 4% de peleas (yo para discutir sí que estoy lista). Así que, subo algunas fotos para compartir las memorias.





"Yo soy el señor de la noche..."








Y este videito que hice hace un año.


12 de noviembre de 2009

De regreso a ti

¡Hola Buenos Aires! Ya te extrañaba.

Cómo estás de bonita y cambiada. Cuando me fui hace sólo un par de semanas eras más fría y egoísta. No te gustaba verme feliz cuando salía con el sol, tenías un tono más gris en la piel, el cabello más corto y llorabas más seguido.

Hoy veo que tu pelo cubre gran parte de tu cuerpo y tienes un bronceado especial.  Me gustas Buenos Aires, hay cierto romanticismo en ti que me atrae. Admito que al comienzo te odié, pero con el pasar de los días te fui apreciando. Creo que tú tienes ese efecto, vas envolviendo y absorbiendo, hasta cuando estamos completamente involucrados. Debo tener cuidado contigo, no me quiero enamorar. No otra vez.

Siguen sin gustarme los que se dicen tus amigos. A veces te tratan mal y te hacen ver fea y rezagada. Son groseros, peleadores y egocéntricos. Quieren pasar por encima de ti, pero no han notado que tú eres mucho más que ellos. ¿Cuándo te darás cuenta de eso? Ay Buenos Aires, te estoy empezando a querer. 

9 de noviembre de 2009

Del adiós

Acabo de descubrirlo, odio los aeropuertos. Son como los hospitales: mucha gente entra y sale, muchas lágrimas y emociones, expresiones de felicidad, de tristeza, de melancolía, de angustia. No es difícil ver una par de ojos inundados de lágrimas mirando por un pasillo a una persona que se aleja, tal vez para no volver.

Hace días cuando regresaba de Wellington, la capital de Nueva Zelanda hacia Auckland, vi a una familia despidiéndose en una parada de bus. En esta ocasión los que parecían los dos padres abordaban el mismo bus en el que yo estaba. Los tres hijos y una nieta se despedían con fuertes abrazos y las lágrimas fueron inevitables. Incluso para el padre, un señor que rondaba los 50 años o más, que al comienzo quiso ocultar su emoción, terminó con los ojos hincados y la nariz colorada. Eso me hizo recordar aquel momento en el aeropuerto cuando toda mi familia me veía partir, mientras mi hermanito gritaba: “¡chao Joanna! Yo te acompaño al avión. ¡¡Joa chaoooo!!”, hasta que no pude más mirar y me refugié en la fría sala de espera. Aún ahora lo recuerdo y es difícil.

Luego en el aeropuerto de Auckland, justo a la entrada de inmigraciones, familias se dividían. En el avión un evidente inmigrante chileno estaba con su nueva familia Australiana (una esposa y dos pequeños) quienes seguramente iban a visitar a su familia latina. Hermanos separados por trabajo, padres e hijos divididos por ir en busca de mejores oportunidades, parientes que no se ven por muchos años y así tantas historias. Inmigrantes, ellos y yo somos inmigrantes, no sólo de nuestra tierra, sino de sueños e ilusiones, somos portadores de anhelos y a veces de esperanza. Pero detrás de toda esa poesía, siempre están los adiós.

Cuando me despedí de mis amigos el sábado por la noche sentí una melancólica felicidad. Estaba tan contenta por haberlos conocido y tan triste por tener que dejarlos. Como siempre, las despedidas no son fáciles, pero ¿cuántos adiós hay que decir para poder acostumbrarse? Ni siquiera con un millón sería suficiente. Stephanie, Nathalie, Florent y Marianne, cada uno un personaje, cada uno una historia, cada uno una huella de este viaje y sin contar todas las que ya he ido coleccionando a lo largo de los años.

Me pregunto cuántas veces más tendré que despedirme de gente que aprecio, cuántas lágrimas más en una noche y cuántos pensamientos de “hasta aquí llega, fue bonito conocerte”. 


Amigos

1 de noviembre de 2009

Coromandel

Hermoso. Esa es la única palabra que puedo encontrar para describir el paseo de este fin de semana en Coromandel, una región cerca de Auckland donde no hay nada más que vistas. Fuimos a todos los sitios de interés de la región, pero más que divertido, esta escapada de la vida urbana fue para ver hermosos paisajes.

Una vez un amigo dijo algo como “cuando vi esas playas me sentí como en una postal” y yo pensé para mí “qué lindo sería sentir eso también”. Pues bueno, no sólo una, sino muchísimas veces me he sentido en la postal y mucho más, porque a veces las fotografías no logran capturar la esencia y la energía de un lugar. Vivirlo y sentirlo, eso es mucho más impactante que la foto.

Hoy estoy agotada, no sólo de este paseo sino de toda la aventura que ha sido estar aquí en Nueva Zelanda, lo mejor es que todavía no acaba, falta poco, pero también faltan algunas aventuras. Comparto unas fotos, mi camarita no es la mejor, pero por lo menos pueden hacerse una idea. Las fotos de la vista más linda no están en mi cámara, pero las tendré pronto y las subiré.


Por ahora, Bon Voyage!



Región de Coromandel















27 de octubre de 2009

Te voy a decir algo

Te voy a decir algo sobre ti y sobre mí.
Te voy a decir algo sobre la vida y el amor.
Te voy a decir algo que me ha estado rondando por dentro.
Te voy a decir algo que he venido pensando desde hace tiempo ya.

Te voy a decir que me faltas.
Te voy a decir que me dueles.
Te voy a decir que te espero.
Te voy a decir que te sueño.
Te voy a decir que te pienso.

Te voy a decir que ni el sol, ni el sonido del mar, ni el brillo de las estrellas en la noche se comparan con el color de tu sonrisa. Te voy a decir que una caricia tuya es más electrizante que una caricia del viento.

Pero también te voy a decir que no puedo más con lo que siento. No puedo guardarlo, no puedo sentirlo sola, no puedo contenerlo. Lo quiero, pero no lo necesito. No puedo hacerme más daño, no puedo crear ilusiones. Me gusta esto de caminar por las nubes, pero no quiero caer y golpearme cuando entienda que son solo fantasías.

Te voy a decir algo que tal vez no te va a gustar.
Te voy a decir algo sin censurar mis palabras.
Te voy a decir algo que me tiene atormentada.

Te voy a decir que Te Amo.
Pero tú no te darás cuenta, porque he decidido que sólo cada amanecer lejos de ti lo sabrá.

26 de octubre de 2009

Consejo

Técum hábita... y ¡Carpe Diem!

20 de octubre de 2009

Conclusion of the day

I can't write in a bus. Fact.
I can't run. Proven.

15 de octubre de 2009

Carta para mamá

Querida mamá:

Mi mano sigue muy bien. Ahora tiene una cascarita que está que se cae y me duele cada vez que la rozo, pero ya no me arde todo el tiempo. Creo que me va a quedar cicatriz, porque se ve profunda. Tengo que inventar una historia para contar la caída, porque la que tengo no es buena. Cuando piense en algo te digo, para ver si es creíble.

Jill se va este fin de semana de paseo con su hermana a otras tierras y estará de regreso el miércoles. Ya nos dejó el refrigerador abastecido y las instrucciones de cuidado de la casa, así que de hambre no me muero;  además la chica alemana que vive conmigo está estudiando para ser chef y ya le dije que yo me atrevía a probar lo que inventara, eso con tal de no cocinar yo. Mi Máster en lavaplatos está alcanzando niveles increíbles… ya los sé lavar en inglés!

Estaba planeando un viaje para este fin de semana, pero debido a las predicciones climáticas hemos (el grupo y yo) decidido posponerlo. Ellos tienen más tiempo aquí, pero a mí me tocará ir en algún momento como sea. Espero que la lluvia pare prontamente, porque tengo ganas de disfrutar las playas, no es justo conmigo! Y por ese mismo asunto del clima he pospuesto el Bungiee Jumping, te conté verdad? Si no te conté entonces has de cuenta que no leíste nada.

Me propusieron ampliar mi estadía aquí en la escuela. Me dijeron que me ayudaban a cambiar los tiquetes, las extensiones de visa y lo que se requiera, pero no me hablaron de precios, así que seguramente me devuelvo el mismo día que había planeado.

Anoche fue la primera vez que no dormí con tres cobijas sino con dos. Me estaba dando calor. Hoy llovió todo el día, pero no me estaba congelando como antes. Alguna vez dije que no me gusta la lluvia cuando estoy sola y no puedo pensar en mejores momentos para esa frase como ahora. Prefiero estar parada en una esquina muerta de frío esperando un taxi que nunca llega, pero mirando unos animalitos sobre un barco pintados en la pared y con una cálida mano junto a la mía. En realidad, me parece que hay cierta melancolía en la lluvia que me gusta.

He hecho unos cuantos, muchos, amigos. Creo que en la escuela ya todos me conocen, pero no precisamente por mis habilidades comunicativas, pero porque todo el tiempo me estoy riendo. Creo que me estoy enfermando, tengo mocos, tos y rasquiña en la nariz, por eso he estado un poco callada estos últimos dos días. Ya varios me han preguntado si pasó algo conmigo, hasta una chica me dijo: “no me gusta tu gripa! Eres tan graciosa sin ella!”, tal vez ella cree que yo estudié en un circo y me ve como una rareza suramericana, o tal vez simplemente soy chistosa de verdad.

Mañana hay una fiesta/BBQ de unos Kiwis, así que voy a ir con unos amigos y compartir un espacio con gente local, quiero saber cómo se divierten ellos. Claro, no lo descubriré en una noche, pero me dará una idea. (Los Kiwis son los locales neozelandeses y algunos descendientes Maoris).

Como ves, todo está bien y tranquilo. Soy una buena hija, no ando con locuras por ahí. Extraño mi casa, mis amigos, mi corazón y tu sazón, pero aún así estoy disfrutando cada momento. Espero que estas pocas palabras hayan ayudado mucho a tu saudade. Tú no te preocupes por mí, que cualquier cosa, grito.

Con amor,
Tu adorada hija
(=D) 

12 de octubre de 2009

Amor

Inconcebible, incalculable, invalorable, incansable, intocable, ingenioso, inocente, insostenible, insuperable, insaciable, insatisfecho, insistente, intenso, incorregible, inventado, inimaginable, inalcanzable, inaceptable, insufrible, insospechado, interrogable, inquisitivo, inocuo, ingenuo.

Imperfecto. 

Desahogo costeño

¡¡Qué cule, tronco 'e palo, 'e cipote 'e caída tan hijuep.. maricaaa... me duele todo, de la punta del pie hasta la coronilla!! ¡¡Por qué éstas cosas siempre me pasan a mí nojoda!!

Gracias.

7 de octubre de 2009

Mocos

¿Alguna vez has visto a tu vecino de auto cuando estás en un semáforo? Pues resulta que por despreciable que sea el asunto es increíble que yo siempre note esas cosas. Yo pensaba que era una cosa de Colombia, que la gente era así medio cochina, pero después de ver a varios argentinos y ahora a muchos Neozelandeses en esas creo que es un asunto de la humanidad.

La próxima vez que te detengas en un semáforo fíjate si tu vecino tiene los dedos metidos en la nariz. Que desagradable, lo sé, pero es hasta chistoso ver aquí a los chinitos con sus autos carísimos parados en un semáforo hurgándose la nariz. Mocos, mocos, fastidiosos mocos que a la menor oportunidad lo mejor que se puede hacer es sacarlos.

Si tu eres de los que se sacan los mocos casi en la mitad de la calle, piensa en mí la próxima vez que lo hagas  y mira a tu alrededor que ¡tal vez encuentres a otros con el mismo gusto!.

6 de octubre de 2009

5 de octubre de 2009

Happy Beginner's face


Modales

Las primeras semanas en Buenos Aires me costaba trabajo ubicarme, sobre todo cuando salía del subte. Todavía lo es y cuando regrese seguro me perderé. A pesar de que andaba con mi mapa debajo del brazo siempre tenía la necesidad de pedir dirección, pero no me daban ganas de acercarme a ningún local a preguntar; ¿por qué? Porque no se pueden pedir instrucciones allá!


La diferencia entre Colombia, Argentina y Nueva Zelanda es interesante. En Colombia, cuando entras a una tienda pareces una nueva presa, todos te caen encima para venderte algo y si tu fuerza de voluntad no es lo suficientemente fuerte puedes terminar comprando algo, sobre todo si es ropa. Además los atendedores tienen todo el tiempo el adulador automático activado: “eso te queda divino”, “con ese cuerpo yo me pondría algo como eso”, “Te puedo ayudar mi reina?, mira esto que tengo es perfecto para ti”, “buena elección, te queda perfecto”, “a la orden mi vida, que regreses”… y así podría mencionar muchos más. Para mí era horrible que me llamaran de “mi reina” o “mi vida”.

Pero basta mudarse al polo contrario para comenzar a extrañarlo. En Argentina, o mejor dicho, en Buenos Aires, es casi un fastidio para los vendedores atenderte. Ni te determinan, ni te hablan, a menos que por algún motivo te vean la cara de riquito comprador, de lo contrario, ni fu ni fa. Si preguntas algo en un “locutorio” te responden con mala gana, si haces un reclamo te ponen mil problemas, si quieres algo de la vitrina está prohibido, si preguntas al conductor de bus por alguna calle te responde que sí, así no te haya escuchado; es mejor no decir nada y arreglártelas a tu manera. El atendimiento es realmente deprimente, salvo contadas excepciones.

En Nueva Zelanda es el equilibrio ideal, a mi parecer. Debo decir tal vez, en Auckland y varios pueblos alrededor. En las tiendas cuando entras solo te preguntan: todo bien? Y listo. Aquí no ando con mapas bajo el brazo, pero no me da ninguna pena pedir ayuda; además es muy divertido, porque cuando pides indicación en las calles las personas hasta pueden acompañarte para que no te pierdas.

Lo más entretenido e interesante es subirse a un bus, a pesar de que son carísimos comparados con Argentina. La primera vez que subí lo hice como si nada, pagué con unas monedas, recibí mi ticket y me senté. Mi compañera de casa estaba justo atrás y vi que le daba los buenos días al conductor. Después noté que no solo ella lo hizo, sino todos los que subieron después. Me sentí mal por no haber saludado, así que desde ese día siempre doy los buenos días. Pero eso no es lo más interesante, cuando vas a bajar, el mismo conductor te dice “que tengas un buen día”. ¿Ah!? ¡El mismo conductor! Cuando escuché eso no daba crédito. Al día siguiente probé otra vez y ¡el otro conductor dijo lo mismo! Es una buena forma de comenzar el día, me parece.

Yo pensaba que era yo la malcriada y consentida, y en verdad sí lo soy, pero eso no quiere decir que no busque cierta amabilidad y familiaridad en las personas. Aunque a veces sea un poco desubicada, sé con certeza que los porteños aún tienen ciertos modales que aprender. Al menos así sería BsAs una ciudad menos fría y más amigable.  

4 de octubre de 2009

Fortuito y gratuito

Con un dedo morado, un dolor en la cola y en la espalda, un montón de mensajes en el inbox y una sonrisa cansada que va de lado a lado de mi cara, me siento a escribir en mi cama prestada. No sé ni por dónde comenzar. Hoy estoy en Auckland, Nueva Zelanda (todavía no lo creo). Es difícil contar una historia cuando hay tanto para mostrar y las palabras llegan más rápido que lo que mis manos pueden escribir. Quiero decir algo para que la mamá al otro lado que sé que está leyendo esto pueda sentir lo que yo sentí, pero son más de 1000 km de carretera difíciles de contar.

Este país es asombroso; mientras yo “esquiaba” en lo que quedaba de nieve en una montaña cerca de Auckland llamada Raupehua, otros conocidos se bañaban en la playa a pocos kilómetros de distancia en Bay of Islands. Conocí más de la cultura Maori, aprendí algo de su danza y sus cantos, paseé por hediondas aguas termales (o Stinky Steam como lo bauticé), vi aguas con hermosos colores, casi hice Bungy Jumping (me lo impidió la entrometida lluvia), comí un delicioso Barbecue acompañada de personas de otras partes del mundo (Suiza, Indonesia, Brasil, Arabia Saudita,  Alemania, otros Colombianos y algunos Neozelandeses), disfruté de la nieve con una alemana y un italiano, desayuné en Taupo ricos waffles con banana, aprendí una palabra en árabe, recordé otras en italiano e inventé algunas en inglés y además de todo, logré llegar a tiempo a mi Homestay para la cena del domingo. Todo esto en casi 52 horas. Increíble cómo es suficiente eso para cambiar la perspectiva sobre la vida.


El camino hacia nuestro destino

Un vistazo de Raupehua

Asado Kiwi hecho por un Kiwi ;)

Después del show de los Maori, nosotras teníamos que imitar lo que hacían las chicas (ejeam)
Humedad terrible + stinky steam

Fui hasta MataMata, el pueblo que sirvió de locación para Hobbiton del Señor de los Anillos
Esa es mi cara cinco minutos antes de caerme

Esta es mi primera semana aquí y la he encontrado fantástica. Es muy común aquí escuchar que “el tiempo pasó volando” y me da una pena saber que cuando uno se divierte es así. Yo quisiera retroceder el tiempo, pero llevarme lo ya vivido; Solo retrocederlo para tener más tiempo todavía, así como Hermione hizo en Harry Potter. Pero volviendo de la fantasía, me prometo a mi misma disfrutar cada segundo aquí. 




Una de las vistas de Auckland desde el SkyTower, cuyos vidrios azules dañan las fotos

Otra foto de Auckland, Nueva Zelanda, desde el SkyT

Queen Street, la calle por donde transito siempre

Pasando Mission Bay, en la zona residencial. Casas con esta vista justo atrás de mí

El SkyTower

Britomart Station (si no me equivoco)
Otro panorama de Auckland

La dirección de conducción aquí es igual que en Londres y lo contrario que en Colombia/USA/BsAs (etc.). Para mí todavía es difícil saber para qué lado de la carretera mirar antes de cruzar la calle, así que después de las casi atropelladas que tuve decidí hacer como los abanicos: miro a ambos lados todas las veces posibles; ya me acostumbraré. 



Esta foto la tomé porque me pareció una relación obvia Vagina / Pene

Un día cuando quise cruzar la calle para llegar a casa el semáforo de peatones estaba apagado. Yo sabía que presionando el botón podía pedir el pase o ver cuándo podía cruzar y ya lo había hecho en otras calles. Lo que no sabía era que justo en esa esquina tenía que hacer algo especial, así que yo sólo presioné el botón una vez, dos veces, tres veces, insulté al semáforo, le pegué al botón, volví a insultar al semáforo, le volví a pegar al botón y cuando estaba a punto de rendirme y tirarme a la calle “a la de Dios”, vi un letrerito que decía “por favor pararse sobre la plataforma y luego presionar el botón” (jajaja)- lo que es el tercer mundo-. Pobre semáforo si tuviera mamá.

Aquí las personas son muy amables, parece que todo el tiempo estuvieran actuando en una película o vendiendo un producto, pero mañana escribo más sobre eso. Así que, volviendo a mi primer viaje de fin de semana, sólo tengo una conclusión: la felicidad es fortuita y gratuita.

Fui con mi amigo Pedro a ver The Rocky Horror Show en el teatro del SkyTower. Esta señora es de NZ y fue a lo mismo. Afuera de la sala vendían cotillón y ella quedó encantada con nosotros (más con Pedro, claro). Les saqué una foto para recordarla por lo amable que fue. Sus amigas adentro fueron las que más show hicieron. Muy 'animadas'. Felicidad redonda.


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