27 de octubre de 2009

Te voy a decir algo

Te voy a decir algo sobre ti y sobre mí.
Te voy a decir algo sobre la vida y el amor.
Te voy a decir algo que me ha estado rondando por dentro.
Te voy a decir algo que he venido pensando desde hace tiempo ya.

Te voy a decir que me faltas.
Te voy a decir que me dueles.
Te voy a decir que te espero.
Te voy a decir que te sueño.
Te voy a decir que te pienso.

Te voy a decir que ni el sol, ni el sonido del mar, ni el brillo de las estrellas en la noche se comparan con el color de tu sonrisa. Te voy a decir que una caricia tuya es más electrizante que una caricia del viento.

Pero también te voy a decir que no puedo más con lo que siento. No puedo guardarlo, no puedo sentirlo sola, no puedo contenerlo. Lo quiero, pero no lo necesito. No puedo hacerme más daño, no puedo crear ilusiones. Me gusta esto de caminar por las nubes, pero no quiero caer y golpearme cuando entienda que son solo fantasías.

Te voy a decir algo que tal vez no te va a gustar.
Te voy a decir algo sin censurar mis palabras.
Te voy a decir algo que me tiene atormentada.

Te voy a decir que Te Amo.
Pero tú no te darás cuenta, porque he decidido que sólo cada amanecer lejos de ti lo sabrá.

26 de octubre de 2009

Consejo

Técum hábita... y ¡Carpe Diem!

20 de octubre de 2009

Conclusion of the day

I can't write in a bus. Fact.
I can't run. Proven.

15 de octubre de 2009

Carta para mamá

Querida mamá:

Mi mano sigue muy bien. Ahora tiene una cascarita que está que se cae y me duele cada vez que la rozo, pero ya no me arde todo el tiempo. Creo que me va a quedar cicatriz, porque se ve profunda. Tengo que inventar una historia para contar la caída, porque la que tengo no es buena. Cuando piense en algo te digo, para ver si es creíble.

Jill se va este fin de semana de paseo con su hermana a otras tierras y estará de regreso el miércoles. Ya nos dejó el refrigerador abastecido y las instrucciones de cuidado de la casa, así que de hambre no me muero;  además la chica alemana que vive conmigo está estudiando para ser chef y ya le dije que yo me atrevía a probar lo que inventara, eso con tal de no cocinar yo. Mi Máster en lavaplatos está alcanzando niveles increíbles… ya los sé lavar en inglés!

Estaba planeando un viaje para este fin de semana, pero debido a las predicciones climáticas hemos (el grupo y yo) decidido posponerlo. Ellos tienen más tiempo aquí, pero a mí me tocará ir en algún momento como sea. Espero que la lluvia pare prontamente, porque tengo ganas de disfrutar las playas, no es justo conmigo! Y por ese mismo asunto del clima he pospuesto el Bungiee Jumping, te conté verdad? Si no te conté entonces has de cuenta que no leíste nada.

Me propusieron ampliar mi estadía aquí en la escuela. Me dijeron que me ayudaban a cambiar los tiquetes, las extensiones de visa y lo que se requiera, pero no me hablaron de precios, así que seguramente me devuelvo el mismo día que había planeado.

Anoche fue la primera vez que no dormí con tres cobijas sino con dos. Me estaba dando calor. Hoy llovió todo el día, pero no me estaba congelando como antes. Alguna vez dije que no me gusta la lluvia cuando estoy sola y no puedo pensar en mejores momentos para esa frase como ahora. Prefiero estar parada en una esquina muerta de frío esperando un taxi que nunca llega, pero mirando unos animalitos sobre un barco pintados en la pared y con una cálida mano junto a la mía. En realidad, me parece que hay cierta melancolía en la lluvia que me gusta.

He hecho unos cuantos, muchos, amigos. Creo que en la escuela ya todos me conocen, pero no precisamente por mis habilidades comunicativas, pero porque todo el tiempo me estoy riendo. Creo que me estoy enfermando, tengo mocos, tos y rasquiña en la nariz, por eso he estado un poco callada estos últimos dos días. Ya varios me han preguntado si pasó algo conmigo, hasta una chica me dijo: “no me gusta tu gripa! Eres tan graciosa sin ella!”, tal vez ella cree que yo estudié en un circo y me ve como una rareza suramericana, o tal vez simplemente soy chistosa de verdad.

Mañana hay una fiesta/BBQ de unos Kiwis, así que voy a ir con unos amigos y compartir un espacio con gente local, quiero saber cómo se divierten ellos. Claro, no lo descubriré en una noche, pero me dará una idea. (Los Kiwis son los locales neozelandeses y algunos descendientes Maoris).

Como ves, todo está bien y tranquilo. Soy una buena hija, no ando con locuras por ahí. Extraño mi casa, mis amigos, mi corazón y tu sazón, pero aún así estoy disfrutando cada momento. Espero que estas pocas palabras hayan ayudado mucho a tu saudade. Tú no te preocupes por mí, que cualquier cosa, grito.

Con amor,
Tu adorada hija
(=D) 

12 de octubre de 2009

Amor

Inconcebible, incalculable, invalorable, incansable, intocable, ingenioso, inocente, insostenible, insuperable, insaciable, insatisfecho, insistente, intenso, incorregible, inventado, inimaginable, inalcanzable, inaceptable, insufrible, insospechado, interrogable, inquisitivo, inocuo, ingenuo.

Imperfecto. 

Desahogo costeño

¡¡Qué cule, tronco 'e palo, 'e cipote 'e caída tan hijuep.. maricaaa... me duele todo, de la punta del pie hasta la coronilla!! ¡¡Por qué éstas cosas siempre me pasan a mí nojoda!!

Gracias.

7 de octubre de 2009

Mocos

¿Alguna vez has visto a tu vecino de auto cuando estás en un semáforo? Pues resulta que por despreciable que sea el asunto es increíble que yo siempre note esas cosas. Yo pensaba que era una cosa de Colombia, que la gente era así medio cochina, pero después de ver a varios argentinos y ahora a muchos Neozelandeses en esas creo que es un asunto de la humanidad.

La próxima vez que te detengas en un semáforo fíjate si tu vecino tiene los dedos metidos en la nariz. Que desagradable, lo sé, pero es hasta chistoso ver aquí a los chinitos con sus autos carísimos parados en un semáforo hurgándose la nariz. Mocos, mocos, fastidiosos mocos que a la menor oportunidad lo mejor que se puede hacer es sacarlos.

Si tu eres de los que se sacan los mocos casi en la mitad de la calle, piensa en mí la próxima vez que lo hagas  y mira a tu alrededor que ¡tal vez encuentres a otros con el mismo gusto!.

6 de octubre de 2009

5 de octubre de 2009

Happy Beginner's face


Modales

Las primeras semanas en Buenos Aires me costaba trabajo ubicarme, sobre todo cuando salía del subte. Todavía lo es y cuando regrese seguro me perderé. A pesar de que andaba con mi mapa debajo del brazo siempre tenía la necesidad de pedir dirección, pero no me daban ganas de acercarme a ningún local a preguntar; ¿por qué? Porque no se pueden pedir instrucciones allá!


La diferencia entre Colombia, Argentina y Nueva Zelanda es interesante. En Colombia, cuando entras a una tienda pareces una nueva presa, todos te caen encima para venderte algo y si tu fuerza de voluntad no es lo suficientemente fuerte puedes terminar comprando algo, sobre todo si es ropa. Además los atendedores tienen todo el tiempo el adulador automático activado: “eso te queda divino”, “con ese cuerpo yo me pondría algo como eso”, “Te puedo ayudar mi reina?, mira esto que tengo es perfecto para ti”, “buena elección, te queda perfecto”, “a la orden mi vida, que regreses”… y así podría mencionar muchos más. Para mí era horrible que me llamaran de “mi reina” o “mi vida”.

Pero basta mudarse al polo contrario para comenzar a extrañarlo. En Argentina, o mejor dicho, en Buenos Aires, es casi un fastidio para los vendedores atenderte. Ni te determinan, ni te hablan, a menos que por algún motivo te vean la cara de riquito comprador, de lo contrario, ni fu ni fa. Si preguntas algo en un “locutorio” te responden con mala gana, si haces un reclamo te ponen mil problemas, si quieres algo de la vitrina está prohibido, si preguntas al conductor de bus por alguna calle te responde que sí, así no te haya escuchado; es mejor no decir nada y arreglártelas a tu manera. El atendimiento es realmente deprimente, salvo contadas excepciones.

En Nueva Zelanda es el equilibrio ideal, a mi parecer. Debo decir tal vez, en Auckland y varios pueblos alrededor. En las tiendas cuando entras solo te preguntan: todo bien? Y listo. Aquí no ando con mapas bajo el brazo, pero no me da ninguna pena pedir ayuda; además es muy divertido, porque cuando pides indicación en las calles las personas hasta pueden acompañarte para que no te pierdas.

Lo más entretenido e interesante es subirse a un bus, a pesar de que son carísimos comparados con Argentina. La primera vez que subí lo hice como si nada, pagué con unas monedas, recibí mi ticket y me senté. Mi compañera de casa estaba justo atrás y vi que le daba los buenos días al conductor. Después noté que no solo ella lo hizo, sino todos los que subieron después. Me sentí mal por no haber saludado, así que desde ese día siempre doy los buenos días. Pero eso no es lo más interesante, cuando vas a bajar, el mismo conductor te dice “que tengas un buen día”. ¿Ah!? ¡El mismo conductor! Cuando escuché eso no daba crédito. Al día siguiente probé otra vez y ¡el otro conductor dijo lo mismo! Es una buena forma de comenzar el día, me parece.

Yo pensaba que era yo la malcriada y consentida, y en verdad sí lo soy, pero eso no quiere decir que no busque cierta amabilidad y familiaridad en las personas. Aunque a veces sea un poco desubicada, sé con certeza que los porteños aún tienen ciertos modales que aprender. Al menos así sería BsAs una ciudad menos fría y más amigable.  

4 de octubre de 2009

Fortuito y gratuito

Con un dedo morado, un dolor en la cola y en la espalda, un montón de mensajes en el inbox y una sonrisa cansada que va de lado a lado de mi cara, me siento a escribir en mi cama prestada. No sé ni por dónde comenzar. Hoy estoy en Auckland, Nueva Zelanda (todavía no lo creo). Es difícil contar una historia cuando hay tanto para mostrar y las palabras llegan más rápido que lo que mis manos pueden escribir. Quiero decir algo para que la mamá al otro lado que sé que está leyendo esto pueda sentir lo que yo sentí, pero son más de 1000 km de carretera difíciles de contar.

Este país es asombroso; mientras yo “esquiaba” en lo que quedaba de nieve en una montaña cerca de Auckland llamada Raupehua, otros conocidos se bañaban en la playa a pocos kilómetros de distancia en Bay of Islands. Conocí más de la cultura Maori, aprendí algo de su danza y sus cantos, paseé por hediondas aguas termales (o Stinky Steam como lo bauticé), vi aguas con hermosos colores, casi hice Bungy Jumping (me lo impidió la entrometida lluvia), comí un delicioso Barbecue acompañada de personas de otras partes del mundo (Suiza, Indonesia, Brasil, Arabia Saudita,  Alemania, otros Colombianos y algunos Neozelandeses), disfruté de la nieve con una alemana y un italiano, desayuné en Taupo ricos waffles con banana, aprendí una palabra en árabe, recordé otras en italiano e inventé algunas en inglés y además de todo, logré llegar a tiempo a mi Homestay para la cena del domingo. Todo esto en casi 52 horas. Increíble cómo es suficiente eso para cambiar la perspectiva sobre la vida.


El camino hacia nuestro destino

Un vistazo de Raupehua

Asado Kiwi hecho por un Kiwi ;)

Después del show de los Maori, nosotras teníamos que imitar lo que hacían las chicas (ejeam)
Humedad terrible + stinky steam

Fui hasta MataMata, el pueblo que sirvió de locación para Hobbiton del Señor de los Anillos
Esa es mi cara cinco minutos antes de caerme

Esta es mi primera semana aquí y la he encontrado fantástica. Es muy común aquí escuchar que “el tiempo pasó volando” y me da una pena saber que cuando uno se divierte es así. Yo quisiera retroceder el tiempo, pero llevarme lo ya vivido; Solo retrocederlo para tener más tiempo todavía, así como Hermione hizo en Harry Potter. Pero volviendo de la fantasía, me prometo a mi misma disfrutar cada segundo aquí. 




Una de las vistas de Auckland desde el SkyTower, cuyos vidrios azules dañan las fotos

Otra foto de Auckland, Nueva Zelanda, desde el SkyT

Queen Street, la calle por donde transito siempre

Pasando Mission Bay, en la zona residencial. Casas con esta vista justo atrás de mí

El SkyTower

Britomart Station (si no me equivoco)
Otro panorama de Auckland

La dirección de conducción aquí es igual que en Londres y lo contrario que en Colombia/USA/BsAs (etc.). Para mí todavía es difícil saber para qué lado de la carretera mirar antes de cruzar la calle, así que después de las casi atropelladas que tuve decidí hacer como los abanicos: miro a ambos lados todas las veces posibles; ya me acostumbraré. 



Esta foto la tomé porque me pareció una relación obvia Vagina / Pene

Un día cuando quise cruzar la calle para llegar a casa el semáforo de peatones estaba apagado. Yo sabía que presionando el botón podía pedir el pase o ver cuándo podía cruzar y ya lo había hecho en otras calles. Lo que no sabía era que justo en esa esquina tenía que hacer algo especial, así que yo sólo presioné el botón una vez, dos veces, tres veces, insulté al semáforo, le pegué al botón, volví a insultar al semáforo, le volví a pegar al botón y cuando estaba a punto de rendirme y tirarme a la calle “a la de Dios”, vi un letrerito que decía “por favor pararse sobre la plataforma y luego presionar el botón” (jajaja)- lo que es el tercer mundo-. Pobre semáforo si tuviera mamá.

Aquí las personas son muy amables, parece que todo el tiempo estuvieran actuando en una película o vendiendo un producto, pero mañana escribo más sobre eso. Así que, volviendo a mi primer viaje de fin de semana, sólo tengo una conclusión: la felicidad es fortuita y gratuita.

Fui con mi amigo Pedro a ver The Rocky Horror Show en el teatro del SkyTower. Esta señora es de NZ y fue a lo mismo. Afuera de la sala vendían cotillón y ella quedó encantada con nosotros (más con Pedro, claro). Les saqué una foto para recordarla por lo amable que fue. Sus amigas adentro fueron las que más show hicieron. Muy 'animadas'. Felicidad redonda.


Palabra del día

Conocer (No. 2)

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