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27 de marzo de 2012

Lejos de ti

Afremov
Ya se acaba el verano y comienza el otoño, mi estación preferida, y empiezas a ver qué rápido ha corrido este año. Qué fugaces los planes dominicales han pasado por el frente y yo solo he divisado su estrepitosa estela solar. Ya pronto es abril, ya pronto viene el frío, ya pronto la melancolía vuelve a envolver a esta ciudad. Y es el canto de las hojas caídas y el arrullo de los árboles con el viento lo que mantiene mi mente despierta y desvela mis noches. No eres tú. Quisiera que fueras tú. Pero no estás. Buenos Aires, qué mejor época para describirte que el otoño melancólico, gris, bohemio y hasta un poco romántico. El tango que canta remembranzas de noches solitarias, de amores olvidados, de tristezas del alma. Eres tú toda, Buenos Aires, tu gente, tu música y tu apariencia, la que me resguarda las noches en vela: un vino, un libro, un sueño, un amor. Y empiezo a entender nuevamente mi interior. Y empiezo a encontrar nuevamente mis palabras. Y empiezo a sentir que eres tú, otoño de Buenos Aires, quien me despierta este gran amor. Amor por la melancolía de vivir y vivir lejos de ti.

26 de septiembre de 2011

¡Feliz cumpleaños Viajes Anacrónicos!

Este mes no sólo cumplí yo, sino también este blog. Son ya dos años que llevo escribiendo sin pausa y creando mi propio mundo anacrónico. Con la compañía de ustedes que me leen, he recorrido mundos reales e imaginarios, he vivido cosas increíbles y compartido algunos de mis sentimientos más profundos. Espero que a través de mis historias, ustedes también hayan creado las suyas, y a través de mis experiencias, hayan aprendido algo o, al menos, que hayan reído y llorado conmigo (espero que no hayan llorado, en realidad, porque este es un blog feliz). Comencé todo este viaje, porque tenía muchas cosas para contar. Me salen palabras hasta por los poros, así que tenía que reunirlas en un lugar: este diario público/privado!

Así que muchísimas gracias por leer, por estar ahí, por participar, por hacerme sentir que no estoy sola en un mar de palabras, por haberme enseñado que las penas son menos dolorosas cuando se comparten y las alegrías son más intensas. Estoy feliz, muy feliz. El cumpleaños de quien escribe fue absolutamente sensacional, rodeado de amigos, alegrías, postres, regalos, abrazos y buena energía.Y no es para menos que el de este blog es igual.

Les dejo algunas fotos con todas las velitas que soplé y espero que esos deseos se hagan realidad. Punto importante a destacar: la ChocoTetris la hice yo misma, con estas manitos que a veces sirven para algo más que escribir!!

El postre para la cumpleañera!
Torta de zanahoria (deliciosaaaaa) hecha por mi roommie Anna.
En la oficina y una vela gigante

ChocoTetris: no preguntar por las fichas azules!!

So... Happy birthday Viajes Anacrónicos!

17 de agosto de 2011

Caminar bajo la lluvia

Pintura de Leonid Afremov

La lluvia tiene ese encanto, ese misterio, esa magia. Es una sencación de tranquilidad, de quietud y al mismo tiempo, un melancólico llanto. Siento cierto placer al caminar sola bajo la leve llovizna, chapoteando pequeños charcos, respirando el aire fresco, sintiendo el viento suave en mis mejillas. Apenas 12°C son ideales para estar afuera. Las luces se intensifican, el reflejo de los autos en el suelo hace la noche colorida. Y hay calma, hay silencio. Mi mochila al hombro, una mano en el bolsillo, otra sosteniendo el paraguas, pasos largos y lentos. No tengo prisa por volver. No tengo ansias de entrar. No tengo miedo. La incertidumbre reina en el camino, pero mañana veremos si amanece soleado. Hoy, soy yo, aquí.

8 de agosto de 2011

En blanco y negro

Ese invierno que hay que vivir, del que pides amor y devuelve días grises, noches largas, lluvias solitarias. Faltan palabras, sobran pensamientos, confusos sentimientos. Entramado de ideas que pasean de lado a lado sin descanso, sin rumbo, sin motivo. Esperando respuestas sin formular preguntas. La distancia se acentúa, la saudade prevalece y mi humor se conjuga con la atmósfera. Y estoy gris, distante, borrosa. Tú, soledad, que me abrazas por las noches, vuelve por donde has llegado y lleva contigo este invierno sin colores.

Mar del Plata, invierno 2010.

17 de junio de 2011

Llueve


Es extraño cómo me hace sentir la lluvia. Inexplicable mezcla de añoranzas, recuerdos, deseos y contemplación. Miro fuera de mí. Las calles duermen envueltas en la soledad del silencio. Las gotas y el movimiento de los árboles son los únicos que convierten en melodía la tristeza de una fría noche de invierno. Camino tranquila, segura y avanzo. Lo único que tengo son aquellas botas de lluvia que me regaló mi hermana y estos pensamientos furtivos, atorados en un nudo de garganta.

30 de mayo de 2011

Querido diario

¡Hola! Hace tiempo que no te uso, lo siento, te cambié por un blog que me parece más atractivo y me permite expresarme como yo quiero. En realidad, creo que no me acuerdo en cuál de mis casas te abandoné. Supongo que tu esencia de cerezas ya habrá desaparecido y tus páginas habrán perdido esa magia que nunca terminé de comprender.

En todo caso, querido diario, te escribo por una sencilla razón. Tengo miles de pensamientos revoloteando por mi mente. No frenan, no descansan, no abandonan. Están ahí, paseando de lado a lado, dibujando ilusiones, componiendo pálpitos, arriesgando sentimientos, creando sensaciones. Es el ritmo en el que no puedo frenar. Me invita a perderme en sus pasos acelerados. Quiero entender. Quiero aprender a bailar. Quiero detener y volver a empezar.

Pero no puedo, querido diario, y una vez más, me encuentro en una solitaria mañana extrañando las olas del mar. ¿Qué hay detrás de esas sonrisas veraniegas? ¿A dónde van los abrazos después del barullo? Sé que no lo sabes. Sé que quisieras saber y responder a uno más de estos pensamientos. Sé que estás hecho solo de oídos mudos y palabras infinitas. No le digas a nadie, querido diario, que muero por descubrir la mirada detrás de las teclas de un corazón. No le digas a nadie que ayer fue el hoy que siempre quise y que ahora no sé dónde volverlo a encontrar. Guarda este secreto por mí hasta que vuelva a descubrir tus páginas perdidas en mi incoherencia sentimental.

20 de mayo de 2011

Reflejo en la ventana

Crecer cuesta. Pues eso dice mi mamá y de eso me acuerdo cada vez que me reconozco tan pequeña en la vorágine de la capital. Tengo que decir que padezco de cansancio crónico. No es un cansancio físico, aunque se refleja, sino mental. Hay muchas cosas en las que debo pensar últimamente. Estoy por terminar la Maestría que vine a estudiar a esta ciudad [sí, no estoy aquí living la vida loca (!)]; tengo trabajos atrasados por falta de disciplina y exceso de procrastinación, que en algún momento tengo que entregar; estoy de trabajo hasta el cuello y lo más, más importante y que consume la mayor parte de mis energías y mis pensamientos: tengo que tomar una decisión. ¿Qué voy a hacer ahora que termine de estudiar? ¿A dónde voy? ¿Me quedo? ¿Quiero volver?... Sólo preguntas y ninguna respuesta. Al final, en ese tren en el que se encarriló mi vida, y que me gusta, a veces solo alcanzo a ver mi reflejo en la ventana.

15 de mayo de 2011

Vuelve

A veces siento tu presencia cuando no estás. Veo tu sonrisa y siento el roce de tus mejillas por mis manos. Acaricio tu barba y recorro tu espalda con la punta de mis dedos.
Estás presente en el aire que me rodea.

A veces creo que puedes verme y sonrío en silencio para ti. ¿Piensas en mí?
Quiero tenerte de vuelta en mis brazos. Quiero escuchar los latidos de la pasión.
Basta de imaginación. Regresa que estoy olvidando el sabor de tu sudor.

18 de abril de 2011

Otoño de mis romances

Apenas anochece en la ciudad de la furia.
Llegó el otoño a Buenos Aires y no puedo dejar de disfrutar el tono ocre que está tomando la ciudad. Ésta es mi época preferida: esa donde los atardeceres nunca fueron más hermosos. Esa en la que la luz de una noche virgen acentúa la belleza del paisaje. Esa en la que las calles y los autos amanecen cubiertos de hojas teñidas de colores. Esa en la que el clima arrulla largas noches de desvelo y de romance. Esa en la que Buenos Aires se siente más hermosa y todo puede pasar.

15 de enero de 2011

De vacaciones

Hace un mes que no escribo nada. No he abandonado el blog, puedo dejar de hacer cualquier otra cosa, menos abandonar este espacio que me encanta. Sucede que me fui de 'vacaciones' a mi país. Regresé a mi terruño y estuve dos semanas con mi familia y mis amigos más queridos. Me conecté tanto con disfrutar ese tiempo, que me desconecté de todo lo demás. Por cuanto ya estoy de vuelta en Buenos Aires, tengo la cabeza llena de mil pensamientos, pocas palabras para definirlos y menos tiempo para entenderlos, así que se me está complicando escribir algo coherente sobre el regreso a Barranquilla y la pequeña escapada al Cabo de la Vela con mi mamá.

Tengo muchas cosas para pensar, pero sobre todo para entender y definir; y aunque soy feliz y no me hace falta nada, no dejo de sentir cierta ansiedad que me indican que tengo que moverme rápido, así mi súper- re- contra- archi- enemigo: el tiempo, me diga que tengo que esperar. ¡Esperar las pelotas! como dicen aquí, yo hago las cosas en el momento que me va dictando el pálpito.

Bueno, pero a pesar de que no he escrito nada, sí trabajé un rato en las fotografías que tomé en el Cabo. Aquí abajo les dejo un par, pero pueden verlas todas en mi cuenta de Flickr aquí.




13 de diciembre de 2010

Nostalgia de época

Diciembre es el mes que más me gusta en el calendario. Bueno, en realidad, no. Cuando era niña, esperaba todo el año a que llegara diciembre, porque era la época en que Papá Noel (Santa Claus, Niño Dios, whatever) traía un montón de regalos. Además, mis papás son separados y por eso recibía dos regalos en lugar de uno, y 'donaciones' de tres familias en lugar de dos -si son matemáticas complejas es porque tus padres siguen en feliz (¿?) matrimonio-. La familia se reúne en éstas fechas para hablar de lo bien que le va a cada uno, a los hijos, a los hermanos en otro país, etc. Se gasta un montón de dinero en regalos y son bien recibidos por el otro con un: ¡Qué divino, está espectacular! mientras por dentro piensan si podrán cambiarlo al día siguiente o tendrán que esperar unas semanas. Se come un montón de comida deliciosa: ésta sí que es la mejor parte, y se estrenan nuevos vestuarios para lucir bien, porque 'es de buena suerte'. 

A pesar de eso, es una época en la que todos parecen felices. Las preocupaciones del año quedaron atrás. Las casas están decoradas con luces navideñas, la gente sale a las calles para ver los alumbrados, hay arbolitos navideños en todas las casas, huele a buñuelos y rico pan por las calles, los niños escriben sus pergaminos de regalos a Papá Noel, hay hombres disfrazados del bondadoso Santa en todos los almacenes, los canales de televisión ponen el mismo jingle navideño de todos los años que ya se volvió tradición, hay villancicos en todos los shoppings, actos de navidad en las escuelas, aumenta el comercio y las compras compulsivas, la música recuerda a los abuelos; tortas, dulces, tamales, natilla, pasteles, buñuelos -otra vez-, gelatinas navideñas, pavo, arroces, pan de sabores... tanta comida. Hablo de Colombia, claro. 

Es también una época en la que la nostalgia aumenta. Estar lejos, en un país donde no se siente el mismo espíritu, estar en una casa donde no hay ni rastros navideños, estar con personas que, por más que las quieras, no comparten o entienden tus sentimientos, es difícil, es triste, es doloroso. Mi hermana acaba de regresar a nuestro país. No vuelve. Siento su ausencia, me falta su compañía, tengo mucho espacio en el closet y en el cuarto que no uso, no tengo a quién preguntarle cómo le fue en el día, ni a quien darle las buenas noches o los buenos días. Tengo, a cambio, un poco de independencia, un poco de soledad, y un poco más de saudades. También tengo un arbolito con una estrellita que me dejó la pequeña antes de irse. Es mi navidad. Ya sé que estoy a pocos tiempo de volver por unos días, pero no puedo evitar extrañar lo que me estoy perdiendo.

No será diciembre mi mes favorito, porque se mezclan un montón de sentimientos del pasado, el presente y lo que viene, pero como dice Bob Dylan: "Beyond the horizon, behind the sun, at the end of the rainbow, life has only begun".

5 de diciembre de 2010

Ciudades Paralelas

Buenos Aires es una ciudad difícil, a veces un poco antipática y espantosamente maloliente y sucia en el verano - al parecer en invierno todo se oculta bajo una nube de frío-, sin embargo tiene esta particularidad que la reivindica de cualquier mal pensamiento que yo pueda tener. Se puede asistir una noche a un Jam de Escritura, una noche a Ciudades Paralelas, una noche de rock y diversión con Bicicletas y para finalizar, una de jazz en el teatro; es un tren de cultura y felicidad. ¿Quién puede dormir cuando hay tantas cosas por hacer?

Los seis balcones participantes
Ciudades Paralelas es un proyecto que se experimentó en Berlín y ahora aterrizó en Buenos Aires. Desconozco su naturaleza o próximos planes, pero si algún día llega a tu ciudad, no lo pienses dos veces y ¡VE! Había varias opciones para experimentar y, por cuestión de tiempo, yo pude ir a sólo dos: Casa y Estación de tren. 'Casa' me voló la cabeza (como dicen aquí). Es fantástica la sutil línea que divide la realidad de la ficción. Estás frente a un edificio cuyos departamentos tienen las persianas cerradas. Tu equipo consta de un receptor y de paciencia. Comienzas a escuchar voces desde el interior de las casas. En el primer departamento se asoma una señora y cuenta su historia. Es paraguaya, tiene muchos hijos y nietos, y vive en un monoambiente con su nieto menor y una hija. Es la encargada del edificio y nos cuenta quiénes son los vecinos. Se abren las persianas, poco a poco se revelan seis personajes distintos, cada uno con una historia diferente y un espacio en común. Mientras uno habla, los otros en sus propios departamentos 'actúan' su cotidianidad. Nosotros, los espectadores, estamos de pie entendiendo cada realidad que se descubre en las ventanas. Nosotros, los espectadores, somos cómplices y testigos. Nosotros, los espectadores, estamos llenos de excitación.

Es una experiencia individual compartida. No hables, no te distraigas, no mires a los transeúntes desprevenidos que se preguntan qué hacemos veinte personas con audífonos mirando hacia el edificio, y sin embargo, tenlos a todos presente. Es enriquecedor para el alma vivir estos momentos, y es poco probable que entiendas porqué mi emoción. Al final, conversas con los otros, que como tú, quedaron exaltados por el experimento. Es como... ¿ver un documental? ¿ver una obra de teatro? ¿ver una obra de teatro documental sin actores?...no sé, puede ser algo así.

Luego, atendiendo al Festival de Jazz, fui muy bien acompañada a ver un recital de Enrico Pieranunzi, un italiano que estaba por primera vez en la ciudad y del que tenía poco conocimiento. Exquisito concierto. No soy experta, pero el jazz tiene esa particularidad de que si los instrumentos no están bien coordinados, puede ser molesto, pero la armonía de estos tres músicos: piano de cola, contrabajo y batería, dio para una hora sin aliento. Fue casi tan sublime como aquella vez que Ángel me llevó a ver a Gal Costa en el Barranquijazz.

Enrico Pieranunzi - Castle of solitude

Así pues, después de haber vivido los doces meses calendario en esta ciudad (llevo más pero me perdí unos meses por andar en otro lado), puedo decir que a nivel cultural y de actividades, estos meses de cierre de año son los mejores para venir a Buenos Aires, hay muchas cosas para hacer y el clima todavía está bueno; enero es el peor mes: demasiado calor y nada que hacer porque todos se van (la gente tomas las vacaciones en esas fechas); cuando empieza el otoño, más o menos en marzo, se ven los atardeceres más hermosos y la ciudad se pinta en tonos ocres (a mí me encanta); y en invierno no hay mucho por hacer y además hace frío.

En fin, Buenos Aires querida, como siempre digo: no me dejas amarte, pero al menos me dejas besarte.

27 de noviembre de 2010

Historias

Estas últimas semanas han pasado tantas cosas que no sé por dónde comenzar a contar. Tuve una semana un poco difícil, pero siento que lo que empieza a suceder es bueno, y el camino que se dibuja parece ofrecer un buen crecimiento, más personal que intelectual, pero igual de importante.

No sé si tú, quien lee esto, has pasado por esos momentos en los que te cuestionas la lógica de tus acciones, el sentido de tus impulsos, y a veces no encuentras respuestas claras a tus preguntas, pero intuyes que esa es una buena dirección a la que te diriges. Creo que se acercan tiempos difíciles, de cambios, de decisiones, y siento cierta excitación por vivirlo. Acepto que me da un poco de miedo a lo desconocido, a lo incontrolable, a lo doloroso... siempre tengo miedo a lo doloroso... pero como dice Bratusfac Mali: "ying no anula yang".

En fin, este post era como un desahogo necesario; como una pequeña pausa al ritmo tan acelerado en el que me he encarrilado, y que me encanta. En breve, les contaré las consecuencias de un verano en Buenos Aires, los olores del pachulí y las nostalgias navideñas. Gracias por escuchar, o leer.

9 de noviembre de 2010

Los dolores del jueves

Me topé con este texto que, además de encantarme, transmitió muchos de los sentimientos por los que paso y he pasado. Así que lo comparto con ustedes. La autora se llama Karen Adrians, barranquillerísima, y su blog es Borboleta Blues. Los invito a pasar por su espacio y tomar un poco de su exquisito consomé.

Borboleta Blues


Mi nombre es Karen, tengo 25 años, mido 1.58 mts. Soy morena y de cabello rizado. Soy de cerveza, música, nicotina; Soy de luz amarilla, vino tinto y de historias románticas. Soy de café sin azúcar, de agua de panela, de neón y de alquitrán; soy de “abrázame fuerte que hoy te quiero”. Soy de cha-cha-cha, salsa, boogaloo, mambo, blues y de all star. Soy de calles solitarias, de lluvias, de libros guardados y de amor.
Tengo dos maletas negras llenas de recuerdos: guardo el empaque de una galleta waffle sabor a vainilla, que una noche me regalo mi primer amor; conservo un mechón de mi cabello largo desde hace 10 años. También conservo un camafeo dorado, un reloj de cuerda que se detuvo a las cuatro y treinta, mi máquina de escribir; guardo un pedazo de periódico con la historia de un niño que se casó con su violadora. Guardo el dedal del primer beso y recortes de revistas.
Tengo poco trabajo y mucho ocio. Tengo sueños pendientes: 8 realizables y 3 irrealizables. Dos deseos pendientes: Uno a una estrella fugaz. El otro: un deseo sexual, amoroso-carnal adherido a una manilla que compré a una artesana por 200 pesos.
Hoy es jueves. Hoy estoy mundana. Hoy estoy, algo así como triste. Tengo ganas de llorar y de limpiar mi cielo.
Me duele el estomago. Me duele el vientre. Me duele mi ambigüedad.
Me duelen tus ojos, en los que a veces me encuentro. Me duele tu amor que no es tuyo, ni es mío.
Me duele él: que esta cercanamente lejos; me dueles tú: que estas lejanamente cerca.
Me duelen las pastillas. Me duelen las madrugadas. Me duelen tus besos que no son en vano. Me duelen tus pesadillas. Me duelen mis sueños, que siempre son tuyos.
Me duele mi ciudad esponjada en prejuicios. Me duelen los que no se curan el alma. Me duelen los que postergan el amor.
Me duelen las únicas buenas cuatro canciones de coldplay que por tu culpa nunca más pude escuchar.
Me duele el órgano cardiaco, que con su extra-sístole te quiere de más. Me duelen tus cartas de amor que tuve que olvidar.
Me duele que no me invites a desordenarte el corazón.
Me duele mi tiempo al viento. Me duelen sus viajes a los ausoles. Me duele la magia que no es de verdad. Me duele tu desamor. Me duele tu cielo agrietado: sucio, prestado y perdido.
Me duele que seas ceniza, muñeco de papel, sombra en la pared. Me duele que seas de látex, de cartón, que seas ácueo, que seas de pajazos mentales.
Que seas ratón, lagarto, hombre lobo, perro, 16 hombres, gato y otra vez gato y otra vez perro.
Me duele el amor en los costados. Me duele el cuerpo. Me duelen los ojos cansados. Me duele saberte por antonomasia. Me duelen los 874 besos que no me darás.
Me duele la posmodernidad, el hombre contemporáneo, el arte clásico, el crítico cara de “todo-lo-sé”. Me duele la tercera mujer de Lipovetsky. Me duelen los amores líquidos de Bauman. Me duelen los individuos con corazón de plástico. Me duele un poco la vida, mi familia, el frío, las heridas, mi barrio, los tres golpes de pecho.
Me duele el amén, las hostias, los pensamientos indecorosos cuando veo un confesionario, y para colmo, tener que rezar las tres avemarías.
Me duele sonreír si estoy triste. Me duelen las cosas que no puedo decirte –especialmente las que no voy a decirte- Me duelen mis dos libros perdidos: Uno de antología de cuentos de “El tiempo” y el otro de "cadáveres exquisitos". Me duelen las canciones malas. Me duelen los zapatos mojados, las fotos borradas, las risas en el rincón de tu casa. Me duele sacudirme un poco y empezar otra vez. Me duele el over and over and over again.
Me duelen las canciones de Sinatra, una Portuondo, las de Waits, las de Parker, las de Guillespi, las de Baker – especialmente las de Baker- . Algunas de Drexler y otras de Lafourcade. Las canciones de tu computador, me duelen.
Me duele Humphrey Bogart. Me duele la Rayuela. Me asusta Jodorowsky.
Me dueles tú, me duele él, me duelen ellos y me duelo yo.
Estoy cansada ya.

2 de noviembre de 2010

De la ausencia de palabras

Quería escribir algo que expresara con claridad lo que pienso, pero descubrí que antes lo hizo alguien por mí, y muy bien expresado. Lo comparto aquí y me da alivio saber que otros pasan por algo parecido. Pronostico un 'curamiento' de corazón más rápido de lo pensado. A veces es mejor callarse que soltar cobardía con palabras sin valor.


Martes, viernes y sábados


By: Gina Celia

Me llamas, no me llamas, me tomas, me dejas, me mientes, me ilusionas, haces que mis sueños se hagan realidad, que una ciudad se me incruste dentro y que las cosas se me escapen de las manos.

Estar contigo es apostar por nada, es saber que las cosas están mal pero creer que están bien, es tener la convicción de que esto puede funcionar a pesar de tus inconvenientes, es querer encender mi mundo a pesar de la oscuridad que nos rodea. Hoy, especialmente, siento que perdí la cuenta de las veces en que hemos prometido deshacer nuestros besos y abrazos para apostarle a un olvido lleno de silencio y deseo. Tal vez esto último, sea lo mejor o lo peor, ¿quién puede demarcarlo?, ¿tú?, ¿yo?, ¿el destino?… aún es una pregunta sin respuesta y una respuesta sin ganas de hacerse realidad.

28 de octubre de 2010

Cuando estoy triste...

Cuando estoy triste las calles parecen desiertos inmensos que nunca podré cruzar. El movimiento de los árboles es más lento y sólo escucho cantos desolados en el viento. Cuando estoy triste los días son eternos y las horas parecen ir en retroceso; el apetito desaparece, las canciones hablan de amores verdaderos o cariños olvidados y perdidos en el tiempo. Cuando estoy triste me duele la panza, me salen puntos rojos en la cara, se me tapa la nariz y la garganta se me hace nudo si veo fotos de recuerdo; recurro a abrazos más frecuentes y a cariños disfrazados de pechiche.

Cuando estoy triste sólo quiero olvidar las pocas palabras que me alegraban y borrar el nombre que me hacía saltar de emociones. Cuando estoy triste y decido no estarlo, regresa la fuerza a mis manos y proyecto caminos distintos; un paso hacia adelante, una mirada erguida, un pequeño impulso y una decisión tomada.

Cuando estoy triste, como ahora, y sólo yo comparto mi tristeza, es momento de cerrar el libro.

21 de octubre de 2010

Sol

Interrumpo mi programación viajera sobre Chile porque quiero hacer un simple comentario.

Justo cuando uno cree que es todo gris, que no sale el sol y que las nubes llegaron para estacionarse, aparece un ángel que sopla fuerte para que la brisa despeje el hermoso cielo azul. Les presento a un astronauta viajero que de repente llegó a mí con esta canción y me sacó una gran sonrisa:
Cielito Drive, Colombia

19 de septiembre de 2010

¡¡Viajes Anacrónicos cumple 1 año!!

Hace un año que comencé con esta aventura de mi blog. Tenía miedo de no hacerlo, miedo de abandonar las ideas  y no cumplir con las metas como vi otros blogs que están ahí, inertes de palabras y de ideas, muertos de estímulo y participación. He cumplido, he logrado en un año entero, traer historias, al menos una por semana, de mi vida al rededor, de mis vivencias, de mis sueños, de mis secretos, de mí.

No ha sido fácil, a veces estoy tan distraída y ocupada con otros temas que no me apetece escribir, pero me he dado cuenta que hay historias en todos lados, hay secretos en cada rincón y sueños en cada mirada. Tengo cosas para contar y más aún para soñar.

Hace un año, un hoy, publiqué mi primera entrada con la ilusión de que alguien la leería y tal vez compartiría mis pensamientos, o al menos disfrutaría de leer lo que tengo para decir. Hoy, ya tengo 33 lindos seguidores y siguen sumando. Gracias a todos los que me acompañaron y me siguen la pista por este camino. Si a ustedes les gusta yo soy feliz.

Viajes Anacrónicos cumple 1 añito. Estoy conmovida, feliz, emocionada. Hace poco escuché recitado el poema de Ítaca y pareció que lo leían para mí (no crean que soy la más intelectual, pero hay frases que se acomodan a mi ritmo, no importa de quien sean...):

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

5 de agosto de 2010

Yo confieso

 - Revelaciones de una nena distraída -

Yo confieso que me gusta cuando hace frío y sale humito por mi nariz o por mi boca; que a veces me sale una tonada no tan costeña y no tan porteña (a veces no sé qué acento tengo). Confieso que espío por las ventanas abiertas de las casas de barrio e imagino la forma de vida de sus ocupantes; que se me hace agua la boca con una vitrina llena de tortas y postres.

Confieso que mi trabajo ideal sería vivir de mis crónicas de viajes, culturas, costumbres, acentos... escribir lo que yo quiera. Confieso que hago un baile de victoria cada vez que tengo un nuevo viajero (seguidor); que a veces chismeo lo que otros hacen para ver si encuentro algo interesante; que no puedo dormir si el closet está abierto.

Confieso que soy un desastre en la cocina (aunque creo que eso ya no es secreto); que me gustaría poder hacer magia como Harry Potter; que me quiero casar en el mar; que quiero despertar riendo siempre que sea posible; que quiero recordar al menos los sueños lindos; que olvido qué hacía en una página antes de cambiar de pestaña en el explorador; que me gustan las palabras trucho y quilombo.

Confieso que a veces me hago la dura, pero soy una hojita de otoño cayendo suavemente al ritmo del viento, sobre todo si estás cerquita; que me gustan las medialunas y los abrazos bailables; que extraño ir a Crepes&Waffles el día de amor y amistad; que quiero tomar jugo de curuba y comer arepas al desayuno. Confieso que me pone muy feliz que otros lean lo que escribo, y leer lo que escriben ellos.

Confieso que me interesa un libro cuando su portada llama mi atención y el título me causa curiosidad; que el mejor libro que he leído fue ese en el que me leí. Ya sé, confieso que soy un poco vanidosa, pero un poco no más. Confieso que me gusta el olor a naranja de su pelo y el brillo de sus ojos verdes; que a veces convivo con personajes que no existen; que mi boletín del colegio decía "se distrae mucho en clases" y no he cambiado nada.

21 de junio de 2010

Día gris

La ciudad está fría.
Tan fría, tan gris, tan lenta.
Y así me siento yo, tan lenta, tan gris, tan fría.

Tus manos están lejos.
Tan lejos, tan cálidas, tan limpias.
Y yo las extraño a mi lado, tan limpias, tan cálidas, tan lejos.

Tus labios están quietos.
Tan quietos, tan suaves, tan sinceros.
Y yo los quiero así, tan sinceros, tan suaves, tan quietos.

Tu corazón está en silencio.
Tan callado, tan solo, tan pequeño.
Y yo no sé qué hacer, tan pequeña, tan sola, tan callada.

Extraño el olor a mermelada de tu pelo.
Los besos de buenos días.
Las caricias de buenas noches.

Extraño ver tu corazón en tu sonrisa.
Tocarlo con la mía .
Y sentir que no es pequeño.

En este día gris
En esta ciudad tan fría
En este corazón solitario
Lo único que necesito
Es mi espalda rozando en tu pecho.

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