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10 de febrero de 2012

Gastronomía viajera: Colombia

Una de las cosas más interesantes cuando se viaja y se conoce otro lugar, es experimentar nuevos sabores, platos, colores, olores y hasta las prácticas culturales a la hora de comer, como horarios, formas de degustar la comida y acompañamientos más adecuados para cada platillo.

Esta es una de mis partes favoritas: comer. Bien si voy a un destino diferente, o si regreso a alguno conocido, me gusta probar la comida local. Ya saben que fui de visita a mi querida Colombia para las fiestas y quedé pendiente de armar este post. Aquí hay una lista de las comidas más típicas divididas por regiones en Colombia, así se dan una idea de lo que pueden comer en los lugares donde vayan.

No tengo mucha necesidad de hablar, porque las fotos lo dirán todo. Espero que se les abra el apetito y quieran ir de paseo por allá, sólo para probar estas delicias. Y esto es simple auto-tortura. (Por qué me castigo de esta manera!)

Próximo post: delicias gastronómicas en Los Angeles, California :)

Sopa de Guandú (Guandul), una legumbre.

16 de enero de 2012

Destino: Cartagena de Indias

¡¡Amo el mar, las olas, el sonido, la inmensidad!! pero Cartagena no es mi lugar preferido para vivir. Sí, lo digo por experiencia propia, porque viví ahí el tiempo suficiente para saberlo. En todo caso, siempre que me preguntan a dónde en la costa deberían ir, Cartagena es uno de los lugares que señalo. ¿Por qué? porque...

Es una de las ciudades más históricas del país. Por ahí empezó el desarrollo mercantil y los primeros pasos para la abolición de la esclavitud. San Pedro Claver, un sacerdote jesuita, fue uno de los pioneros en promulgar los derechos igualitarios del hombre al ver el tratamiento a los esclavos que llegaban a Cartagena, y ellos a su vez, como imagino muchos otros esclavos, conservaban sus tradiciones de forma clandestina; así que si se mira más allá de las lindas calles y los miles de vendedores ambulantes, se puede sentir esa mística combinación entre la riqueza española y la mano negra esclava. Además, cada callecita y sus balcones revelan historias ocultas ante la mirada del turista desprevenido.

Plaza San Pedro

13 de enero de 2012

Destino: Calafate

¡Amigos!
Antes que nada, un exitoso 2012 para todo el que lee o pasa por aquí y un próspero carnaval. Estuve medio floja con la actualización del blog, pero ya me pongo al día. Me fui de vacaciones a Colombia para pasar las fiestas allá y me olvidé de todo, pero ya volví a Buenos Aires y antes de que me vuelva a ir, van un par de actualizaciones.

Mi hermana y mi mamá estuvieron por acá también. Hicimos un paseo corto de un fin de semana, que resultó en todo un tema con los vuelos cancelados y las demoras de Aerolíneas Argentinas, pero lo más importante es que pudimos cumplir nuestro objetivo: conocer el Glaciar Perito Moreno al sur de Argentina, en La Patagonia.

Sí, nuestro día nublado, pero todo eso que se ve ahí es hielo: Glaciar. 

28 de noviembre de 2011

La increíble y triste historia de Aerolíneas Argentinas y sus gremios desalmados

"Este país es como una carrera de obstáculos", me dijo una amiga argentina. Aún, después de dos años de estar viviendo aquí, sigo sorprendiéndome con este circo país. Para los que no lo sepan, aquí les cuento la increíble y triste historia de Aerolíneas Argentinas y sus gremios desalmados.

Desde hacía meses habíamos planeado un viaje con mi mamá y mi hermana para conocer el glaciar Perito Moreno en Calafate. Teníamos pensado llegar al medio día del sábado 12 de noviembre a Calfate, disfrutar la tarde, el domingo y el lunes, y volver esa noche del 14/11.

Justo el viernes 11, alguno de los gremios que provee a Aerolíneas, sintió la necesidad de hacer un paro, por lo cual todos los vuelos del viernes se retrasaron. El sábado, como parte de la ola de atrasos, habiendo estimado llegar a Calafate a la 1 de la tarde, terminamos aterrizando a las 9 de la noche.

Nuestro vuelo era BsAs - Trelew - Calafate, pero nos cambiaron la escala a BsAs - Ushuaia - Calafate. De BsAs a Trelew hay casi dos horas, a Ushuaia cuatro. Así que un viaje planeado para cinco horas, entre escalas y esperas, se volvió de catorce horas: 14!!!!! Con ese mismo tiempo llego a Barranquilla (Colombia) y ceno. Hay que sumarle a esto, que en todo el tiempo de vuelo y espera dentro del avión, no ofrecían más nada que AGUA, por problemas con el gremio, como anunciaba la azafata por el micrófono. Llegamos a Calafate hambrientas, cansadas, frustradas y de muy mal humor. Un día menos de NO disfrute.

Ahora viene la mejor parte: El regreso debía ser el lunes por la noche (tipo 8). Nos adelantaron el vuelo a las 5:30 p.m. Nos pasaban a buscar a las 4:15 p.m, lo que impedía hacer cualquier tour en el día. A las 4 nos avisan que el vuelo está retrasado 1 hora. A las 5 nos buscan. En el aeropuerto nos anuncian que el vuelo está retrasado hasta las 9 de la noche. 4 horas en el aeropuerto sin nada que hacer, lamentando haber perdido ese día también. A las 9:15 p.m aterriza en Calfate el avión que nos llevaría a Trelew - Buenos Aires. A las 10 menos 10 nos avisan que la "tripulación estaba vencida", que no nos podían dejar en Calafate porque no habían hoteles desocupados y que tampoco llegaban a Buenos Aires. Así que nos llevaron a todos a Trelew y nos dieron hotel en Puerto Madryn (al menos) con la promesa que a las 9 a.m del día siguiente saldríamos a Buenos Aires. A las 12:30 aterrizamos en Trelew. A la 1 de la mañana todavía no aparecían nuestras maletas y no había nadie que nos indicara cómo debíamos hacer. La falta de respuestas, atención y servicio al cliente era de terror, DE TERROR! A la 1:45 a.m, apareció un calvo diciendo que nos íbamos todos en un bus y que nos pasaban a buscar al hotel a las 12 del medio día. ¿Pero cómo? ¿No salíamos a las 9?, "Ah no, no, la tripulación tiene que descansar y solo puede salir a las 2 de la tarde". A las 2 y media de la mañana terminamos llegando al hotel, otra vez de mal humor, otra vez hambrientas y otra vez cansadas. Al día siguiente, el bus pasó por nosotros, pero no cabían 6 personas, que tuvieron que quedarse en el hotel a ver si la aerolínea les mandaba un Remis. El mismo avión en el que llegamos nos fuimos, los mismos pasajeros + otros cuatro que estaban esperando en Trelew la noche anterior. Llegamos a Buenos Aires a las 5:30 de la tarde del martes 15 de noviembre. Caos, desinformación, falta de atención y cuidado, sentimiento de abandono, desorden, irresponsabilidad, inoperancia, inutilidad... algunos sentimientos causados por Aerolíneas Argentinas.

En resumidas cuentas: debíamos llegar el sábado 12 al medio día a Calafate y terminamos llegando a las 9:30 de la noche. El lunes 14 a las 8 de la noche ya debíamos estar en casa y terminamos llegando el martes 15 a las casi 6 de la tarde. ¿Es justo? ¿Para quién? Y no fuimos los únicos, fueron 5 días de vuelos cancelados, retrasados o desviados, incluyendo los internacionales. ¿Cuántas miles de personas más?

Para los argentinos que justifican este tipo de actos de los gremios, quiero decirles que el 90% (estadística sacada al aire) de los que estaban en esos vuelos eran extranjeros. Al menos en este de Calafate había una pareja de porteños y un señor de Córdoba que viajaba solo por trabajo, los demás éramos todos de otro país. ¿Saben entonces cuál es la lectura de Argentina? No me extraña que los europeos hayan lanzado expresiones como "pobres argentinos", "esta es una aventura en el tercer mundo", "en este país no quieren trabajar", "por eso se llaman países subdesarrollados"; agrego a esto que si queremos tener el título de "en vías de desarrollo", estamos yendo en el camino equivocado. Aquí los que quedan mal son ustedes, mis queridos amigos argentinos. Esta es la aerolínea que los representa por el mundo. Una vergüenza ajena.

Al final de cuentas, no todo es malo y mi siguiente post será sobre la belleza de esa imponente obra de la naturaleza que es el glaciar. Esto lo escribo hoy, dos semanas después que sucedió esta payasada, porque en los mil intentos que tuve antes para hacerlo, sólo me salieron insultos.

5 de septiembre de 2011

Destino: La Cumbrecita y Alta Gracia

El objetivo de hacer esta escapada era, además de aprovechar el fin de semana, rellenar los pulmones de aire más puro. En Córdoba Capital no hay mucho por hacer y lo más lindo de ir a Córdoba es visitar Las Sierras, así que gracias a algunas recomendaciones, terminé en La Cumbrecita.

Este es un pueblo en la montaña, en el Valle de Calamuchita, enteramente peatonal. No se permite el paso de autos y está pensado para que el turista haga todos los recorridos a pie (y sin quejarse). Tiene una arquitectura alpina que combina perfectamente con el humor de la montaña. Se pueden hacer varias actividades deportivas, siendo Trekking la principal.

29 de agosto de 2011

Destino: Córdoba Capital - Argentina

En tres días visité Córdoba Capital, La Cumbrecita en las Sierras y Alta Gracia, pueblo del Che. Cada uno da para un post distinto. Vale resaltar que mi favorito fue por lejos La Cumbrecita, pero en el otro post sabrán más por qué.

En todo caso, una semana antes de viajar estuve buscando información sobre mi destino. Tenía los pasajes y nada más, así que debía buscar qué hacer. Qué difícil fue encontrar algo decente sobre planes en la ciudad o cómo llegar desde córdoba a las sierras. Así que este post se trata de eso.

25 de agosto de 2011

Destino: Nuevos Aires

Fue fin de semana largo nuevamente en Argentina, así que esta vez aproveché para escapar de la ciudad. El tráfico, el smog, el ruido, la gente, el olor y la falta de vistas panorámicas me estaban llevando al límite. Un respiro, un nuevo impulso.

Visité Córdoba, una región distinta a Buenos Aires. Salí solo por tres días, pero me sirvieron para recargar las pilas, hacer un poco de 'ejercicio' y cambiar de aires. Fue un poco dificil encontrar toda la info del viaje en un sólo lugar y por eso decidí junto a mi compañero de viaje llegar a Córdoba y ver qué podíamos hacer. Los siguientes posts tendrán la información más específica de hospedajes, transportes, zonas, etc.

Caminando por la Capital de Córdoba.

A veces el trajín de esta ciudad agobia y es bueno darse pequeños respiros. Me gusta conocer y me gusta ser turista temporal. Ir caminando por la calle viendo el panorama, parando en cada esquina para tomar una foto, preguntando a desconocidos por la calle que no encuentro; caminar en el sentido contrario al que realmente quería ir, comparar lugares nuevos con los ya conocidos, reconocer en el paisaje sombras de tu ciudad nativa, en fin, sentirte distinta, salir de la rutina y aprender.


Aquí dice que hay que ir por allá... ¿o por acá?

Una de las cosas que me sorprendió de Córdoba, o al menos que no vi hasta hoy en Buenos Aires, fue ver a los chicos, tipo de 16 a 21 años, comer en restaurantes con otros amigos. No sé si es que no miré bien, pero hasta hoy en BsAs, a los restaurantes que fui, no me tompé con una mesa llena de chicos (o pendejos como dicen acá). En los que estuve allá, había siempre una mesa así. ¿Será BsAs tan cara que los chicos no salen a comer? ¿Será que salen a otros lugares que no son los que yo frecuento? ¿Será que simplemente prefieren hacer otros planes, como cenar en casa, previa donde un amigo y emborracharse hasta perder el conocimiento en un boliche a las 6 a.m? o ¿Será que los chicos en Córdoba tienen más acceso porque es más económico? En todo caso, fue interesante la observación.

¡¡Y atención chicas!! Córdoba está llena de papacitos!! en otras palabras, hay muchos chicos lindos caminando por la calle, en los bares, restaurantes, paradas de buses, shoppings, etc., y son accesibles, conversables y lindos (¿ya lo dije?). La chicas también están lindas, pero ese es un detalle menor (ja!).


Estos aquí nos cayeron de sorpresa en el Cerro Wank en La Cumbrecita. Muy lindos estaban ;)

En general me parecieron muy amables los cordobeces, siempre nos atendían con gusto, sonrisa, nos explicaban con calma y, excepto por el episodio en un hostel que ya contaré, tuvimos muy buena atención en todos lados.

Nuevos aires para agarrar energías y seguir. Hoy de vuelta en la ciudad, más feliz y menos pesada. Me encanta mi vida y la personas con quien la comparto. Me encantan los cambios y lo desconocido, pero también me gusta conservar una rutina. Desde la serenidad de un lugar donde llegar cada día, escribo sonriente estas letras.

24 de mayo de 2011

¿Qué hago en Colombia si voy?

Como colombiana viviendo en otro país, cada vez que alguien viaja a mi tierra me pregunta qué debería NO dejar de hacer. Más allá de los planes turísticos - que cada quien elegirá si prefiere visitar una ciudad de clima cálido, frío o templado, con olor a café, pasto mojado o mar-, yo les recomiendo lo que no pueden dejar de comer, ver o probar.

Colombia tiene dos estaciones: lluvia y no lluvia. Por eso, la mayoría de las ciudades mantienen un clima similar durante todo el año, con picos y bajas como corresponda. Si van a la costa, por lo menos, en diciembre hay mucho viento y el mar 'se pica', es decir, se vuelve un poco violento, así que no es tan recomendable y sería mejor ir a mitad de año. Igual a mí me gusta ir en diciembre porque esas brisas decembrinas son frescas y adormecedoras. Pregunta antes de viajar cuál es la mejor época para ir a la ciudad que elegiste.

Ahora, a lo mío. Tu paso por Colombia no es creíble si no probaste bocado de sus platos más típicos (ejeam). Hay tanta variedad, que no hay panza que lo resista. Toma nota que aquí te dejo una lista IMPERDIBLE.

6 de abril de 2011

Caracas: destino insospechado

Aprovechando el fin de semana largo en Argentina, fui a visitar a unos cuasi parientes en Venezuela. Es extraño tener que responder a las personas por qué fui a Venezuela, en lugar de si es divertido o lindo el país. Sin duda, este viaje fue culturalmente muy interesante. Lo más importante que viví de primera mano, es la cercanía con Colombia, sobre todo en los paisajes y la gastronomía. Fueron siete días en los que comí muy bien toda clase de comida; obviamente aproveché para degustar los frutos del mar, tan escasamente bien cocinados en la ciudad porteña de Argentina.

Como me han preguntado tantas cosas sobre el viaje, las voy a ir mencionando como si estuviera conversando. Después de todo, esto que yo digo es sólo mi impresión y no la palabra final. Y si tienen más preguntas, pregunten que las voy agregando a la lista.


Caracas

A pesar de que la ciudad en sí me pareció sucia y descuidada, su gran ventaja es estar rodeada de inmensas y hermosas montañas. Caracas, cuyo nombre original es Santiago de León de Caracas, está en un valle a 900mts de altura, por eso también tiene un clima perfecto, ni mucho frío, ni mucho calor. Estos pulmones verdes, a veces invadidos por grandes ranchos/villas/favelas/comunas, le dan un agradable verdor a la ciudad. El cerro del Ávila es un parque nacional en el que puedes limpiar las toxinas de tu cuerpo. Yo intenté subir y llegué sólo hasta un arroyito de agua helada muy bonito. Cabe resaltar que respiraba sólo por un orificio nasal a causa de la gripe y ¡no había almorzado!

Vista de Caracas desde El Ávila











El transporte público es económico. El metro me costó 0.90 bsf (menos de 1 centavo de dólar) por dos viajes. Además tiene aire acondicionado y están ampliando su cobertura. No sé cómo funcionará el tema de los olores con el aire acondicionado en días de calor, pero sin duda estos son puntos positivos.

Aún así, no sé cómo será en otras ciudades, pero si Caracas es la capital y una de las más grandes y representativas del país, Venezuela no es ni un quinto de lo que podría ser como país... y que me perdonen mis amigos venezolanos a quienes estimo.

Lo primero, y más fastidioso de la ciudad, es el tráfico. La gasolina es tan barata (con menos de un dólar llenas un tanque) que mantener un auto no es tan difícil -eso me dijeron-. Así que todo el mundo decide andar en auto en vez de caminar, además, no hay suficiente espacio público, ni infraestructura para andar en bicicleta. Allá la excusa de 'es que había un tráfico terrible' siempre es válida. A mi me tomó 4 horas llegar del aeropuerto a la casa porque llovió. Lo normal es al rededor de una hora y media. Por suerte hay un nuevo metro/subte con aire acondicionado que mejora la circulación en parte.

Tráfico normal, tipo 11 a.m (¿qué hace tanta gente en la calle a esa hora?)

Sin ánimos de politizar esta entrada, uno podría imaginar que Chávez con su discurso socialista ha mejorado, al menos, la calidad de vida de los venezolanos. Pero si eso era calidad de vida, me quedo donde estoy. Hay gente en las calles durmiendo, hay rebusque, hay chicos vendiendo cualquier cosa en los semáforos. Estuve de curiosa en un súpermercado y me sorprendió. De 20 marcas de aceite de oliva, 18 son importadas... pero ninguno con un precio 'pagable' para un venezolano de clase media que gane al rededor de 3000 bsf (bolívares fuertes) al mes. Y si preguntas cuántos son 3000 bsf en usd... depende. Si lo cambias en el banco al cambio oficial, está al rededor de 4.3 bsf por usd, si lo cambias en la calle (dólar negro)... depende. Te pueden cobrar 1 usd a entre 6 y 10 bsf, tienes que poner cara de pobre, estudiante, mochilero o tacaño y tal vez tengas suerte que te lo den a 8.

Hombre vendiendo un aparato para apoyar celulares en una esquina.
Seguramente para BlackBerry que allá tiene todo el mundo

En el Ávila (y la mala costumbre de hablar mientras me sacan fotos).

¿Y es verdad lo que dicen de la inseguridad?

El año pasado hubo una crisis energética por escasez de lluvia, por lo cual decidieron apagar gran parte de la iluminación pública de la ciudad. A raíz de esto, el nivel de criminalidad aumentó. En las calles oscuras es más fácil cometer fechorías. Por eso me pareció una ciudad muy oscura a la noche, entre barrios los postes de iluminación no se prenden, aún con carteles que piden denunciar los que estén apagados.

Sin embargo, si vas con precaución por la calle, tomas los caminos correctos y vas, en lo posible, acompañado por locales, no hay motivos para alarmarse. Yo no sentí ese nivel de inseguridad del que tanto hablaban, pero tal vez sea porque me moví en barrios con un buen nivel social: Chacao, Sebucan, Los Palos Grandes, Las Mercedes...

¿Pero al menos se come bien?

Bien no es la palabra adecuada, se come INCREÍBLE. Si hay algo que tenga que destacar de este viaje es la comida. No puedo mencionar la cantidad de sabores y gustos que no había probado, incluso a pesar que tienen una sazón similar a la comida de la costa colombiana.

Arepa Reina Pepiá (con aguacate y pollo) y jugo de maracuyá
Lo más tradicional son las arepas. Hay de todos los tamaños, gustos y rellenos. Las arepas son como una familia de las tortillas mexicanas, pero un poco (muy) distintas. También tiene Cachapa, distintos tipos de carnes, arroces, tajadas maduras, fríjoles/porotos, y si sigo mencionando me va a dar hambre. Ellos también tienen una amplia variedad de frutas y verduras, y toman jugos/licuados al desayuno, almuerzo o cena. Le llaman Parchita a la Maracuyá y Caraotas a los fríjoles. Tienen el típico corrientazo de almuerzo, que ellos llaman Pabellón: una combinación explosiva (a mí me mató) de arroz, tajadas, carne desmechada (mechada), fríjol, o como diríamos en Barranquilla ACPM (arroz, carne y plátano maduro).

Hay que probar todas las frutas, comidas y arepas que se te crucen por el camino. Puede que te tardes 1 hora en llegar al restaurante por el tráfico, pero cómo lo vas a disfrutar!

¿Y la gente qué tal? ¿Hay mucha propaganda de Chávez?

Ellos son como nosotros los costeños: extrovertidos, parranderos, divertidos, bulliciosos, un poco snobs, tercos, comelones, bebedores -sobre todo de whiskey-, bailadores, amables, sonrientes, felices y opinólogos empedernidos, sobre todo de política y de Chávez. Te sientas a una mesa con venezolanos y de lo primero que hablan es de la situación del país. Cada quien tiene una opinión, unos a favor, otros en contra.


En cuanto a las propagandas, más que de Chávez, hay del socialismo. Desarrollaron la marca 'Hecho en Socialismo' y se ve, sobretodo, en los pueblos y barrios de niveles económicos inferiores. Alcancé a ver carteles que decían 'Patria, Socialismo o Muerte', un poco fuerte el mensaje para mi gusto.



Pero, ¿y los chicos son lindos?

Lo siento chicas, si hay que decirlo, este es el paraíso para los hombres. Mujeres lindas hay por todos lados, y obvio que tenía que decir mi comentario celoso: a veces exageran con la silicona y parecen dos pelotas en un palito de escoba. Chicas arregladas y el plástico a la orden del día. Aún así, vi rostros lindos y contexturas de muñecas. Lo que no se puede decir de los hombres, para mi poco deleite visual. Una lástima, porque yo sí que parecía un ventilador intentando buscar el hombre de mis sueños. Volví a Buenos Aires con tortícolis, obvio.

Pero para no terminar con noticias tristes, me fui a Puerto La Cruz, ciudad costera a 4 horas de Caracas, a pasar dos días de relajación total. Y digo total, porque realmente me desenchufé de esta hiperconectividad en la que vivo. Linda playa, rica comida, clima playero agradable, animales curiosos y así estuve yo bajo el sol oscureciendo mi negra piel más de lo que está. Es que me espera un invierno de sobreabrigamiento hostil. A pesar de que no tuve tiempo de recorrer el país (7 días no alcanzan para mucho), sé que Venezuela tiene paraísos naturales increíbles a los que tengo ganas de volver.

Tomando el sol

24 de enero de 2011

Barranquilla en contraste


Moñitos, originalmente cargada por Joanna Riquett.
Me fui de paseo por el centro de la ciudad de Barranquilla, mi ciudad. Tenía una cámara de juguete en mano y la compañía del ojo fotográfico experimentado de mi papá, así que salieron este par de fotos que me gustan por sus colores y por las historias que las rodean. No escribí nada en ellas, pero dejo a su imaginación qué historia tiene cada personaje que aquí se enmarca.

19 de enero de 2011

Recorrido por el Cabo de la Vela, ¡sí majayura!

Para los que no están muy seguros de su ubicación, el Cabo de la Vela se encuentra al norte de Colombia (lo amarillo del mapa), en una región llamada La Guajira, una península conocida por sus paisajes desérticos y por conservar muchas costumbres de una de las comunidades indígenas más importantes del país: La Wayúu. Su lengua es el wayuunaiki, y majayura (la palabra del título) significa 'señorita'. Tienen costumbres bastante interesantes y llamativas, de las cuales he aprendido poco, pero un día conoceré más. Por lo pronto les cuanto un poco más sobre nuestro destino.

Para comenzar, debo advertirles que este paseo no es apto para todo público. Hay que tener un poco de sentido de la aventura, amar la naturaleza antes que la civilización, no esperar hospedarse en un lujoso hotel (porque no hay), no sentir pánico al desconectarse totalmente del mundo -esto incluye celulares, internet, msn, chats, blackberry, en fin -, y aguantarse 4 horas de carretera destapada, es decir, ruta de arena y piedras (y si es temporada invernal no será nada cómodo). Una vez superados estos inconvenientes mentales, el paseo comienza con todas las de la ley.

La Burbuja por la carretera
La primera parada, si vienes desde cualquier parte del país (o del mundo), es en Riohacha, la capital de La Guajira. Ahí tomas un tour que consiste en una 'burbuja' -como le dicen ellos-, es decir, se paga una camioneta para cinco personas que te llevará hasta el Cabo y otros lugares cercanos. Por favor, no vayas en un automóvil haciéndolo pasar por el de Batman, pensando que podrá atravesar el camino y superar obstáculos, porque no es así, y una enterrada en el fango te puede costar varias horas del viaje a pleno sol de desierto: nada recomendable.

Esta vez que fui (comienzos de enero 2011), Colombia salía de una de las peores crisis invernales en todos los tiempos. Hubo pueblos desaparecidos y millones de personas quedaron sin hogar. Ante esto, La Guajira no fue la excepción y después de 9 meses de lluvias, el desierto estaba verde. No obstante, todavía se podía apreciar la belleza de semejante lugar.

Llegando al Cabo de la Vela (se ve que está verde, no?)
Una vez que llegas al lugar sientes la recompensa por el par de chichones en la cabeza y el calor que no mata el aire acondicionado de la burbuja. Te recibe un mar de tres colores, una playa de arena blanca y una quietud que adormece. Quieres salir y gritar a ver si alguien te escucha, quieres quitarte la ropa de encima y saltar en el agua cristalina, y quieres, además, comerte un buen pescado fresco con arroz de coco y patacón (misión cumplida).

Para caminar
Ya en el Cabo las opciones son ir al balneario del Pilón de Azúcar, pero cuando fui el mar estaba picado; subir al faro y tomar hermosas fotos, pasear por otras montañas que sólo los guías te saben llevar, o caminar por las colinas y disfrutar de los atardeceres. Es pura relajación, encuentro con la lectura (hasta las 23hrs, porque después quitan la luz), reflexión, paciencia, mar y aire, aire puro y salobre. Por la noche hay que asegurarse de salir a ver las estrellas, porque nunca en mi vida las había visto tan luminosas, ni sentido el cielo tan cerca. Tuve una sensación de regreso a la escuela en un paseo al planetario, ¡pero éste era de verdad! estaban todas las figuras que a uno le enseñan, pero después olvida porque nunca lo ve. Aquí sí que puedes chupar toda la energía cósmica de la constelación.

Colinas
Para dormir encuentras rancherías, que son como cabañas muy rústicas con camas o con chinchorros, hay lugares para acampar y lugares para dormir en hamacas (hamacas paraguayas), tipo cuarto compartido de hostel, pero con hamacas. En Cabo, todos los hospedajes quedan frente al mar. La comida típica es el chivo y el pescado fresco. Ellos están acostumbrados a desayunar, almorzar y cenar pescado, por lo cual, aunque el menú del restaurante incluya arepas, huevos, café, chocolate, etc, no está tan bueno. Si eres de comer ligero a la mañana, te recomiendo que lleves un par de salchichas en lata, pan, galletitas, o lo que gustes.  Este es un plan para reencontrarte con tus propios pensamientos... y a veces asusta.

Nuestras hamacas y la cabaña
Dos noches fueron suficientes para dejarme un agujero mental y volver a golpes a 'la vida real'. Tres días sin saber nada del mundo fuera de mí y tratando de entender el que está adentro. Hay más recorridos que requieren de más días y se puede llegar hasta la puntita, bien arriba del país; pero yo tenía que volver a la gran ciudad, donde me encuentro ahora intentando liberar un poco de peso de mi estructura cerebral. Pero si alguna vez se te antoja pasar por ahí, te lo recomiendo sin pensarlo dos veces. 

Para más fotos del Cabo, puedes entrar aquí.

15 de enero de 2011

De vacaciones

Hace un mes que no escribo nada. No he abandonado el blog, puedo dejar de hacer cualquier otra cosa, menos abandonar este espacio que me encanta. Sucede que me fui de 'vacaciones' a mi país. Regresé a mi terruño y estuve dos semanas con mi familia y mis amigos más queridos. Me conecté tanto con disfrutar ese tiempo, que me desconecté de todo lo demás. Por cuanto ya estoy de vuelta en Buenos Aires, tengo la cabeza llena de mil pensamientos, pocas palabras para definirlos y menos tiempo para entenderlos, así que se me está complicando escribir algo coherente sobre el regreso a Barranquilla y la pequeña escapada al Cabo de la Vela con mi mamá.

Tengo muchas cosas para pensar, pero sobre todo para entender y definir; y aunque soy feliz y no me hace falta nada, no dejo de sentir cierta ansiedad que me indican que tengo que moverme rápido, así mi súper- re- contra- archi- enemigo: el tiempo, me diga que tengo que esperar. ¡Esperar las pelotas! como dicen aquí, yo hago las cosas en el momento que me va dictando el pálpito.

Bueno, pero a pesar de que no he escrito nada, sí trabajé un rato en las fotografías que tomé en el Cabo. Aquí abajo les dejo un par, pero pueden verlas todas en mi cuenta de Flickr aquí.




25 de octubre de 2010

Algunas reflexiones sobre Santiago

Esta pequeña escapada a Chile fue fantástica. Conocí una ciudad muy distinta de la que vivo y de la que vengo, en el mismo continente. Me gustó, me divertí, me perdí, y gasté un montón de plata. Sí, es caro Chile, al menos Santiago, Valparaíso y Viña del Mar lo son. El cambio es extraño, 2.000 pesos chilenos son 4 dólares más o menos, que equivalen a 7.400 pesos colombianos y 16 pesos argentinos. Cuando creía que estaba pagando barato, hacía el cambio y me daba cuenta que era todo un engaño. Mínimo en un almuerzo decente gastábamos 8.000 pesos chilenos por plato. Si ganas en pesos argentinos algunas cosas son inasumibles.
Un billete de dos mil pesos chilenos y Julián
Me gustó. Buenos Aires es una ciudad muy linda, pero vieja y sucia. Santiago, por el contrario, es funcional, moderna, limpia, y mi impresión es que, después de tanto terremoto, tsunami, incendio y demás catástrofes por las que ha pasado, fue una ciudad planeada para el progreso. Se nota que hay dinero por las calles. Los autos son último modelo, las vías son amplias, los edificios son nuevos y las veredas están limpias, pero también sus ciudadanos la cuidan y la quieren. No me gustó el exceso de cableado por las calles, no sé por qué había tanto. En Buenos Aires también hay cables por la calle, pero no son tantos como en Santiago. Además, el smog por la polución no la favorece. Como ya dije en una entrada anterior (creo), la cordillera no permite que el aire circule con normalidad y se queda estancada la polución sobre la ciudad.
Un bus que se llenó en dos minutos y se desocupó todo 4 paradas después
Julián, mi compañero viajero, me dijo en un momento:

-Joa, ¡Aquí los autos paran cuando vas a cruzar por la zebra (o senda peatonal)!
-¿En serio? ¿Como en los países del primer mundo? ¡Crucemos a ver!
Ambos nos dirigimos a la esquina, venían unos autos, hicimos la intención de cruzar y se detuvieron para que pasáramos.
-¡oh! ¡Es cierto Juli!
-Sí, Joa, pero mejor no nos acostumbramos porque después nos pueden atropellar en Buenos Aires.

Son bellezas distintas las de Santiago y Buenos Aires. Son calidades de vida diferente, son pensamientos opuestos, son incluso, culturas diversas. En Santiago no hay la riqueza cultural que hay en Buenos Aires, pero Buenos Aires no tiene la visión de progreso que tiene Santiago. No estaría mal vivir un tiempo en Chile, a pesar del acento, pero entre las dos, me quedo con Buenos Aires; me siento más yo aquí.
¡Y esa soy yo y la de atrás es Santiago!
Un día, con Julián, almorzamos una deliciosa paella y un corviño exquisito en el mercado del puerto. En serio, delicioso almuerzo y después teníamos que seguir caminando. Si van algún día, no pueden dejar de almorzar en esa zona. Así iba comenzando mi plato:

Y así quedó:

Además venden frutas muy frescas. Es un poco sucio y puede ser peligroso a la noche, como cualquier plaza de mercado central, pero vale la pena la paseadita. La gente nos pareció amable. A Juli le gustaba preguntar cada dos pasos cuál era el camino y por donde ir, además iba con la cámara en la mano a todas partes... hasta que lo regañé y le pedí que la guardara porque me ponía nerviosa. Al final, la pasamos tan bien, que la resaca del fin de semana la 'dormimos' en el aeropuerto y regresamos apestosos a fiesta.
Angelito como siempre ;)

18 de octubre de 2010

Chile: Viña del Mar y Valparaíso en un día

Una casa con algunos daños en la pared
Un paseo imperdible si estás de visita en Santiago es ir a Valparaíso y/o Viña del Mar. Para este día, el sábado, también tomamos un plan turístico que nos llevara de recorrido por las dos ciudades. Ésta vez, no lo recomiendo para nada. La empresa se llamaba TurisTour, y la verdad es que el guía era regular, o mejor dicho huesero, no hablaba ni inglés ni español, pero era chistoso escucharlo 'traduciendo', no te dejaban libertad para caminar, para tomar fotos, para explorar, estabas siempre metido dentro del bus. Desconozco cómo serán el resto de compañías, pero ésta no me gustó para nada, y ya bastantes paseos turísticos por ciudades he tenido.

La parte positiva, al menos, se las contaré. Salimos temprano en la mañana para comenzar el recorrido. El transporte era uno de esos grandes buses intermunicipales. Salimos de Santiago y llegamos a Viña del Mar en aproximadamente una hora. Yo iba dormida en el camino por la noche anterior, pero de vez en cuando abría los ojos para ver la ruta y las montañas.

Viña me pareció linda, pero es de esas ciudades pensadas para el turismo, no tiene mucha historia, ni mucha gracia. Supongo que estará bueno en pleno verano ir unos días a broncearse al mar y debe tener vida nocturna de ciudad costera, pero por lo que sentí, no es más que eso. Está bien construida, las calles son transitables, hay rutas principales amplias y hay edificios lujosos que deben lucirse en alta temporada. Habían varios daños a causa del terremoto de febrero.


¡Y pensar que se ve inmenso!
Conocí la Quinta Vergara, el lugar donde está la concha acústica donde se hace el Festival de la Canción de Viña del Mar, el Anfiteatro La Quinta Vergara. Fue divertido comparar el imaginario del lugar con lo que es. Al menos en las transmisiones se ve grandísimo, y en vivo, no tanto. Me dicen por aquí que cuando está lleno se ve más grande. Despúes fuimos a almorzar a un restaurante llamado El Castillo, al lado de la ruta y frente al mar. Muy lindo, pero en la sopita de pollo y el arroz blanco que me comí me gasté 20 dólares. Aclaro que ahí nos llevó el mismo tour y no había nada a ningún lado como opción gastronómica. Hay un Reloj hecho de Flores construido en el '69 a propósito de ser la sede del mundial de fútbol, en el que no pudimos parar, pero al menos lo vimos.

Después llegamos hasta Reñaka, otra localidad en la costa donde me tomé esta foto. Una vez más mi concepto de playa quedó desvalorizado. ¡Aquí hacía frío! Acepto que es octubre y el verano no termina de llegar.

Reñaka

Por último, en el recorrido fuimos a Valparaíso. Esta sí que me encantó. Es una ciudad de puerto construida sobre las montañas. La arquitectura se adapta a la forma, las casas son coloridas, hay ambiente de pueblo que creció y desde la altura se puede ver cómo bordea al mar. Hay dibujos en las paredes, en las esquinas, en las casas. Aquí nos detuvimos porque el tour llevaba a la casa de Neruda 'La Sebastiana', pero a esta no entré para aprovechar el rato libre y recorrer un poco las calles.

Una vista de Valparaíso

Entramos a varios almacenes de artesanías locales. Todos lindos y con características únicas. Entramos a uno en especial llamado Arte en Ruta en el barrio Bellavista donde había una chica, Carolina, tejiendo con su telar. Me sentí como en un documental de Travel & Living. Se dejó tomar una foto, ahí va:

Carolina
Pronto fue la hora de volver al bus para finalizar el día. Con un poco de descontento volvimos al lugar de encuentro, no sin antes pasar por una tienda de esquina y tomar una cerveza en el parque donde estaban las esculturas de Neruda, Gabriela Mistral y... otro (oops). Ahí alcancé a ver una señora espiando a los turistas por su ventana, tal cual a la del dibujo en la casa de al lado.

¿Quién espía a quién?
Se acabó el recorrido de sábado. Nos llevaron a casa a descansar, pero como buenos viajeros, una ducha rápida y a arreglarnos para salir. Una noche en el restaurante colombiano Macondo en el barrio de Provincia prometía diversión. Ana María, mi amiga anfitriona, estaba de cumpleaños y había que celebrarlo en grande. Globos, excelente comida, buenos amigos y mucha diversión fueron los ingredientes principales de la noche. A las seis de la mañana fue hora de cerrar los ojos... y todavía queda un día más.

Más fotos en mi PhotoStream de Flickr.

15 de octubre de 2010

Chile: un recorrido rápido por Santiago

El fin de semana pasado hice un viaje corto a un país que tenía ya como meta: Chile. Todo comenzó por una supuesta promoción de LAN para viajar desde Buenos Aires a precios 'baratitos'. Pues bien, la promoción nunca funcionó como dijeron, así que terminé comprando el pasaje por la aerolínea brasileña GOL a precios razonables. Estuve tres intensos días, así que dedicaré una entrada por cada día.

Buenos Aires de noche

Primer día en Santiago. Me recibió Annie, una amiga barranquillera con una buena vida allá, por la madrugada. Descansé un poco y el viernes a primera hora estaba de pie esperando a que Julián, mi compañero de viaje, llegara a donde yo estaba. ¿Qué hacer un día en Santiago si no tienes mucho tiempo para recorrerlo en su totalidad? Pues haz lo que yo hice, pagué un City Tour Hop on- Hop off de Turistik, y dediqué todo el día a subir y bajar del bus en los lugares que más me interesaba recorrer. Resultado: un éxito. Julián y yo pudimos conocer buena parte de la ciudad, visitar los puntos más famosos, comer delicioso, y sentir que conocimos todo Santiago.

Edificio que me gustó y yo

Santiago es una ciudad moderna, nada parecida con Buenos Aires. La arquitectura es moderna, limpia y las vías están pensadas como ciudad desarrollada, diferente a la idea que uno puede tener de una ciudad latinoamericana. La gente resultó muy amable, en general, siempre nos indicaban los caminos correctos y si no sabían, conseguían la respuesta. 10 puntos.


Pasamos por el primer edificio más alto de Chile, el hotel Sheraton, bajamos en el barrio Bellavista y caminamos hasta la casa de Pablo Neruda. Neruda tiene tres casas - turísticas- en Chile, así que por lo menos a alguna hay que ir. La Chascona se llama ésta que queda en Santiago.

En esta casa vivió con Matilde, una de sus esposas. La nombró La Chascona, porque Matilde tenía su cabello rojo siempre suelto y despeinado, y chascona en quechua quiere decir despeinado. La casa está construida asemejando un barco y durante todo el recorrido puedes sentir el romanticismo de Neruda. Creo que hasta me enamoré, sino miren esta foto que puse en Flickr y lean la descripción.

Luego subimos al cerro San Cristóbal por un teleférico. Desde ahí se obtiene una vista panorámica de Santiago. La verdad, no fue tan lindo porque tiene mucho smog la ciudad, el aire no circula porque la cordillera funciona como una pared que impide el paso libre del aire, así que toda la polución se concentra sobre la ciudad. El guía dijo que por esta razón muchos santiagueños sufrían de enfermedades respiratorias. Sin embargo, arriba en el cerro está la virgen de la Concepción y está todo estructurado como una iglesia al aire libre, con el fondo panorámico de la ciudad. Así sí voy a misa... para tomar fotos.

La ciudad y el smog

La Plaza de las Armas y luego el mercado central son paradas obligadas. En la plaza está la Catedral, el Correo Central, algunos edificios más antiguos y por supuesto, la Plaza donde hay mucha actividad en horas diurnas.

El edificio del Correo Central

En el Mercado Central o Mercado de frutas está toda la movida gastronómica de mariscos. Ahí llega el pescado fresco que luego se repartirá a los distintos restaurantes de la ciudad. Por eso, los restaurantes de la zona tienen deliciosos mariscos. Julián y yo almorzamos en El Galeón, comimos un corviño exquisito y una paella de- mu-er-te- len-ta. Otros 10 puntos.

Por último en el recorrido, fuimos al Palacio de la Moneda, que es el palacio gubernamental. Llegamos por la parte de atrás, nos emocionamos, tomamos fotos y luego nos dimos cuenta que ese no era el frente. Igual nos teníamos que ir y las fuentes de agua estaban apagadas, así que no nos perdimos de LA foto. Nos bajamos también en el cerro de Santa Lucía, pero después de todo el día caminando, subiendo y bajando, sólo nos tomamos la foto y fuimos a ver las artesanías. Tomamos el último bus de Turistik que ya estaba fuera de servicio y fuimos a casa.

Parte de atrás del Palacio de la Moneda

Por la noche, nuestros anfitriones Annie y Holman, nos llevaron a Patio Bellavista, una especie de Mall con muchos restaurantes y bares. Muy lindo y con mucha onda. Cenamos en De Tomo y Lomo, comimos hasta estallar, y lo peor, tomamos como sedientos, pero no cualquier cosa, primero tomamos Pisco Sour y luego lo combinamos con vino. Excelente combinación para continuar turisteando al día siguiente (nótese el sarcasmo).

Después de todo este día, fuimos a rockear con Guitar Hero en casa de amigos. A las dos de la mañana terminó nuestro intenso día. A dormir que mañana hay que madrugar para ir a Valparaíso y Viña del Mar.

Más próximamente.

19 de septiembre de 2010

¡¡Viajes Anacrónicos cumple 1 año!!

Hace un año que comencé con esta aventura de mi blog. Tenía miedo de no hacerlo, miedo de abandonar las ideas  y no cumplir con las metas como vi otros blogs que están ahí, inertes de palabras y de ideas, muertos de estímulo y participación. He cumplido, he logrado en un año entero, traer historias, al menos una por semana, de mi vida al rededor, de mis vivencias, de mis sueños, de mis secretos, de mí.

No ha sido fácil, a veces estoy tan distraída y ocupada con otros temas que no me apetece escribir, pero me he dado cuenta que hay historias en todos lados, hay secretos en cada rincón y sueños en cada mirada. Tengo cosas para contar y más aún para soñar.

Hace un año, un hoy, publiqué mi primera entrada con la ilusión de que alguien la leería y tal vez compartiría mis pensamientos, o al menos disfrutaría de leer lo que tengo para decir. Hoy, ya tengo 33 lindos seguidores y siguen sumando. Gracias a todos los que me acompañaron y me siguen la pista por este camino. Si a ustedes les gusta yo soy feliz.

Viajes Anacrónicos cumple 1 añito. Estoy conmovida, feliz, emocionada. Hace poco escuché recitado el poema de Ítaca y pareció que lo leían para mí (no crean que soy la más intelectual, pero hay frases que se acomodan a mi ritmo, no importa de quien sean...):

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

19 de julio de 2010

Vino, paisajes y descanso: fin de semana en Mendoza

En una escapada breve, pero sustancial, fui a conocer Mendoza, una región argentina que limita con Chile y es la cuna (o al menos la principal) productora de vinos del país. Aprovechando el viernes festivo en Argentina, salí en un autobus hacia mi destino el jueves por la noche. Después de unas cuantas horas de carretera, desperté con la vista de los Andes al fondo. Paisaje desértico, montañas con poca nieve en su pico, clima frío y un poco húmedo, olor a naturaleza y aire fresco, espacios abiertos, y un ritmo más pausado y tranquilo que en Capital.

Alquilamos unas bicicletas y fuimos a las bodegas. Después de un kilómetro yo estaba ya con la lengua afuera. En las bodegas tomamos vinos ricos, pero después del segundo no aprendí nada más. Los árboles eran grandes y con un color ocre que combinaba muy bien con el azul intenso del cielo y el amarillo naranja del atardecer. Cuando el sol comenzaba a caer, el asfalto se pintaba de lila y todo el cielo se tornaba a tonos rosas y morados. Las bodegas quedan a las afueras de Mendoza capital, en un pueblito llamado Maipú.

El paseo de los Andes es otro plan imperdible de la zona. Subir hasta la montaña sólo para ver el paisaje ya vale la pena. Cuando fui no había caído suficiente nieve, así que no se podía esquiar, pero tenía una hermosa vista de las montañas desiertas y de piedras, con la vista parcial de la cordillera de fondo y los picos de nieve. A lo largo del camino nos acompañó la antigua vía ferroviaria que llevaba hace muchos años hasta Chile. Aún hoy se pueden ver los restos de la estructura, que llaman mucho la atención en el paisaje y además se nota que fue una obra de avanzada en la época. Viajar en ese tren hacia Chile debía ser un paseo absolutamente hermoso. Además, puedes ver la Aconcagua, que, si no me equivoco, es una de las montañas más altas de LA con 7 mil metros de altura y un destino para los montañistas muy apetecido.

Llegamos hasta el Puente del Inca, una formación rocosa natural donde, cuenta la leyenda, llegó el heredero del imperio Inca desde Perú para ser curado por las aguas termales de su extraña enfermedad. Cuando la comitiva de guerreros llegó al lugar, notaron que las aguas estaban al otro lado del río, por lo cual el emperador pidió al dios Sol - Inti- y a la luna - Mama Quilla - que los ayudara. Los dioses recibieron sus plegarias y al día siguiente encontraron un puente formado por piedras que traían los pájaros en sus picos. De esta historia hay un montón de versiones, obvio, pero esta fue la que el guía nos contó. Hasta el Cristo Redentor no pudimos subir, porque ahí si estaba cubierto de nieve y era peligroso.

Este es otro destino recomendado en Argentina. En realidad, me he dado cuenta que los pocos lugares que conozco: Mar del Plata, Misiones: Iguazú, Pinamar y Mendoza, son paisajes y experiencias distintas una de la otra y han estado todos fantásticos, tanto por la compañía, como por el lugar.

4 de julio de 2010

Crónicas mundialistas - y perdió Argentina

Aunque fue evidente la fortaleza del equipo alemán, no evita el sentimiento que se vive en este país. El gol del minuto 3 nos dejó desorientados - me incluyo porque yo estaba ahí-, pero luego cuando Argentina empezó a dominar la pelota, los ánimos comenzaron a subir. Segundo gol de Alemania, en el segundo tiempo, sacó a un par de hinchas del auditorio de la universidad. Aún las esperanzas estaban vivas, pero el tercer gol fue fatal. Caras largas y el ánimo decaído era evidente. Pocos minutos faltaban para acabar el partido y Argentina no lograba definir el gol que varias veces intentó. Ay mamá, llegó el cuarto gol y casi acababa el encuentro. Qué partido de infarto, qué nervios. Aunque sea colombiana vivo en Argentina, y ahora es como mi segundo hogar. Obvio que voy a hinchar por ellos, tengo casa, trabajo, amigos, amor, estudio aquí y me encanta mi posgrado, ¿qué me falta? Comparto su alegría y también su tristeza.

Ya dije que no soy la más seguidora del fútbol, pero en un país que se vive y se respira fútbol en cada poro citadino es inevitable contagiarse. Salí a tomar un café en Puerto Madero y un sábado a las 13 horas, no había nadie. Ésta vez no fue durante el partido, sino después. La ciudad retomó un aire triste y melancólico. A pesar del sol y el buen clima, Puerto Madero estaba solo. Los pantallas no tenía observadores, los restaurantes no tenían comensales.


Como dije antes, en este país el fútbol no es sólo un deporte, es un sentimiento y hasta una religión, como en la ciudad de Rosario que está la Iglesia Maradoniana. No por nada este es el único país del mundo que el estado compró los derechos para la transmisión de los partidos del mundial por aire, es decir, para la TV pública, así nadie tiene que pagar para verlos. ¿Populismo? seguramente, pero ¿en qué otro país sería eso una política populista?

Ahora queda alentar por Uruguay como nuestro representante latino, ojalá nos de una sorpresa, pero con Holanda y Alemania está difícil. 

Informó tarde para Viajes Anacrónicos, su autora.

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