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27 de marzo de 2012

Lejos de ti

Afremov
Ya se acaba el verano y comienza el otoño, mi estación preferida, y empiezas a ver qué rápido ha corrido este año. Qué fugaces los planes dominicales han pasado por el frente y yo solo he divisado su estrepitosa estela solar. Ya pronto es abril, ya pronto viene el frío, ya pronto la melancolía vuelve a envolver a esta ciudad. Y es el canto de las hojas caídas y el arrullo de los árboles con el viento lo que mantiene mi mente despierta y desvela mis noches. No eres tú. Quisiera que fueras tú. Pero no estás. Buenos Aires, qué mejor época para describirte que el otoño melancólico, gris, bohemio y hasta un poco romántico. El tango que canta remembranzas de noches solitarias, de amores olvidados, de tristezas del alma. Eres tú toda, Buenos Aires, tu gente, tu música y tu apariencia, la que me resguarda las noches en vela: un vino, un libro, un sueño, un amor. Y empiezo a entender nuevamente mi interior. Y empiezo a encontrar nuevamente mis palabras. Y empiezo a sentir que eres tú, otoño de Buenos Aires, quien me despierta este gran amor. Amor por la melancolía de vivir y vivir lejos de ti.

4 de noviembre de 2011

Hace calor, ¡es verano!

Acá en Buenos Aires no hay playa. La más cercana queda a 4 hrs de carretera y el agua está siempre fría, así que de caribe no tiene ni el nombre: Mar del Plata. Llega el verano, las chicas salen cuasi en pelota por las calles, los chicos sacan sus looks más alternativos, las pieles bronceadas (de los hombres) son mi deleite visual, hace calor y también hay olores, pero a la gente le gusta el verano, así que se respira buen humor.

Sin embargo, la falta de mar no impide tomar el sol al aire libre. Las chicas salen con sus bikinis a los parques y plazas. Se casi desnudan donde vean una porción de tierra o pasto, están tranquilas tomando mate y sol, y mientras tanto, a 10 metros la vida de la ciudad continua: los autos pasan, pitan [tocan la bocina], los conductores se putean dicen malas palabras, los zombies caminan alrededor... todo parece continuar a su vertiginosa velocidad, mientras el parque es el Ágora que congrega la pasividad. Ahí el ritmo cambia y la transición del tiempo sólo es percibida por la posición del sol que alimenta la piel. ¿Nada mal, eh? Pero después de tener la piel caliente y llena de bronceador, ¿cómo aguantan las ganas de un rico chapuzón en el mar?

Yo todavía no entendí bien, o más bien, me parece raro estar en bikini en el parque, así que no lo he hecho, pero a ellos parece funcionarles muy bien. En todo caso, ya se siente el verano en la ciudad. Cuando llueve no hace frío, es como una estafa, pero es el indicador más apropiado para decir que los bronceados están apunto de ser mi perdición.

Una muestra de que no es mentira que toman el sol en el parque ;)

24 de octubre de 2011

De amor y odio

Comencé un libro que narra la historia de un periodista de Polonia que es enviado como corresponsal a la India sin saber nada del país, no habla inglés, ni mucho menos el idioma local. Es la historia de esa aventura, pero todavía no sé más. En todo caso, me permito citar un párrafo de su libro, porque es así que un extranjero se siente muchas veces en la ciudad en la que vive:

"Noté que me tomaban por un extraño, y aunque debía alegrarme de poder encontrarme bajo el maravilloso cielo de Roma, me sentí molesto e incómodo. A pesar de haberme cambiado de traje, no podía ocultar a los ojos de la gente aquello que me había formado y marcado. Me hallaba en un mundo maravilloso que, sin embargo, no paraba de recordarme que yo era en él un cuerpo extraño".

Si recibiera un billete cada vez que alguien me dice "¿y estás contenta en Buenos Aires?", "¿Te quedás?", podría pagar la renta sin trabajar. A estas preguntas encontré mi mejor respuesta y la más sincera: la mía [con Buenos Aires] es una relación de Amor y Odio. No tengo que explicar mucho cuando hablo con otro expatriado, porque parece identificarse con tal afirmación. Tampoco con argentinos que tal vez han probado un poco de vida en el exterior.

Me cuesta a veces explicar a los que no se identifican porqué amo y odio esta ciudad. ¿Es fea? no. ¿Es la gente? sí, en parte. ¿Es la inflación? Tiene muchísimo que ver, pero no es todo. ¿Es la caca de perro en las calles? mis zapatos serían más felices, pero no. ¿Es la actitud y el pésimo servicio al cliente? Sí, también. ¿Es la constante sensación de que si no te pones las pilas te "cagan"? Sí, también.

Cuando estoy aquí quiero tomar un descanso de ella, me agobia, me estresa, me fastidia. Cuando estoy lejos, la extraño. Buenos Aires de alegrías y romances, pero también de tristezas y desilusiones. Yo no creo que pudiera vivir acá mucho tiempo, pero sin duda, muchos eventos decisivos de mi vida adulta han transcurrido aquí. Te amo y te odio, y qué sentimiento más frustrante.

11 de septiembre de 2011

Ya está aquí la primavera: encuérense!

La primera vez que viví un verano en Buenos Aires, después de haber pasado el invierno también, quedé sorprendida por la cantidad de estripers que salen a la luz cuando empieza a calentar un poco, incluso hasta escribí este post: El Verano llegó con Panoramas. Chau abrigos, sacos, buzos, guantes, pantalones largos, medias, etc, y Hola Bikini! Todavía no hay tantos desnudos, pero ya los va a haber, y por aquí los voy a mostrar.

Se va el invierno y yo estoy tan de buen humor que hasta cocino más, habráse visto. No puedo ni explicar la indescriptible sensación de felicidad que me causa este clima. Soy una chica de verano y la primavera es el  mejor indicio de su cercanía. Así que, como en cada verano, llega el calor y vamos todos a la plaza, al parque, o a donde sea que haya un poco de verde para disfrutar del día, con un tranquilo picnic con los amigos, unos mates o cerveza (mejor), unos rayitos de sol en la piel para reponer vitaminas y mucha felicidad compartida. ¿Qué mejor momento para cumplir años? 

Brotes insinuantes de una linda primavera

17 de agosto de 2011

Caminar bajo la lluvia

Pintura de Leonid Afremov

La lluvia tiene ese encanto, ese misterio, esa magia. Es una sencación de tranquilidad, de quietud y al mismo tiempo, un melancólico llanto. Siento cierto placer al caminar sola bajo la leve llovizna, chapoteando pequeños charcos, respirando el aire fresco, sintiendo el viento suave en mis mejillas. Apenas 12°C son ideales para estar afuera. Las luces se intensifican, el reflejo de los autos en el suelo hace la noche colorida. Y hay calma, hay silencio. Mi mochila al hombro, una mano en el bolsillo, otra sosteniendo el paraguas, pasos largos y lentos. No tengo prisa por volver. No tengo ansias de entrar. No tengo miedo. La incertidumbre reina en el camino, pero mañana veremos si amanece soleado. Hoy, soy yo, aquí.

1 de agosto de 2011

Como en el capítulo de Los Simpsons...

"La conversación es un arte", dijo Betty Draper en un capítulo de Mad Men y no puedo estar más de acuerdo. Los porteños son buenos conversadores en general, unos más que otros, algunos hablan de cosas cotidianas y otros de asuntos más profundos de la vida, pero a menos que no conectes ni un poquito con tu interlocutor, puedes tener una charla amena sin problema.

Me di cuenta hace un tiempo que aquí cualquier episodio o situación de la vida real es comparable con un capítulo de Los Simpsons. Es un asunto que viene natural, ya incorporado dentro de la praxis habitual y la conversación siempre va a tener un: "Ah como ese capítulo de los simpsons en que Bart...", o "sí, como Juancito, el personaje de los simpsons que...". Yo también vi el programa y lo sigo viendo si lo engancho en la tele (cuando la prendo), pero no tengo todos los capítulos en mente para sacarlos a flote cada vez que se puede comparar!! Es divertido que no sólo mencionan el capítulo sino que cuentan toda la secuencia y a veces ni se dan cuenta que siempre se remiten a la serie.

Últimamente parece que le salió fuerte compentencia a Los Simpsons... Family Guy está, cada vez más, posicionándose dentro de la narrativa conversacional.. ja! South Park y algunos otros también hacen su aporte, pero Los Simpsons, sin duda, son los que llevan la bandera. Así que si quieres entenderte con tu interlocutor porteño, saca a la luz ese capítulo que ilustre lo que están hablando! No es un must, pero te da puntos (puntos que yo nunca ganaré [¬.¬] )

16 de julio de 2011

La calle nunca más será igual

Me gustan los músicos de la calle. Cuando los encuentro me cambian la actitud, me separan un rato de la agotadora elucubración y me invitan a disfrutar por unos pocos minutos de la música que producen. En Música para Camaleones ya hablé de aquellos que encuentro en mi estación de todos los días y hoy hablo de uno especial.

Julián es un chico hiperactivo. Le gusta hablar, saludar, es cordial y amable, y aunque lo vi poco tiempo, me pareció una persona feliz. Lleva muchos años tocando en el subte B y dice que a veces se va 'de gira' a la línea D, que es donde lo conocí. No sé cómo comenzó, pero imagino que después de tanto tiempo lo sigue haciendo porque le gusta.

12 de julio de 2011

¡Tengamos un perro! sí, ¡y que lo cuide otro!

El título es para presentar un puesto de trabajo poco común en países como Colombia, Venezuela o Nueva Zelanda (desconozco los otros a los que fui de paso). Y me refiero nada más y nada menos que al Paseador de Perros. Así es amigos, aquí se puede vivir de pasear perros y si no que lo diga este amigo:

Aquí la señora también sacó a pasear al suyo... marido, claro.

En Buenos Aires hay tantos perros como habitantes (estadística exagerada inventada por mí) y los dueños no se tienen que preocupar por sacarlo a pasear en el día, porque para eso tienen a un babysitter que les haga el trabajito. El único problema de este particular es que por la calle debes caminar mirando al piso, porque hay tanta plasta/sorete que hay que ir sorteando de no pisar uno. Así que es muy común y agradable a la vista ver al hombre-perro acorralado por más de diez de estos animalitos. ¿Cómo mantienen el orden? misterio de paseador. A mí no me harían caso y además les tengo miedo a todos. Así que si quieres tener un perro en Capital y convivir en un departamento de 20mt2, bienvenido al paraíso!

¡Gracias Chance Miller por las fotos! :)

9 de mayo de 2011

Música para camaleones*


Cuando salgo del trabajo camino a casa, entre 6 y 7 de la tarde, me encuentro casi siempre con este dúo en el Subte (metro) que interpreta canciones de jazz, blues o bossa. No sé cómo se llaman, no sé quiénes son, ni tampoco de dónde vienen, sólo sé que me gusta verlos tocar, impasibles ante un público que los ignora por la prisa de llegar a cualquier lugar. Son una cápsula de tranquilidad en el medio de una agitada y maloliente línea D.

Si ellos no están, hay un chico que se sienta tranquilo en la esquina tocando una guitarra y cantando para él y los pocos oídos que lo perciben. Él me gusta. Él me causa curiosidad. Él me intimida y por eso solo lo miro de reojo. No le puedo sacar fotos, se daría cuenta que lo estoy mirando. Él me hace sentir como Amélie espiando a Nino.

*Que el nombre sea igual al del libro de Truman Capote no es casualidad.

3 de mayo de 2011

¡Chau otoño!

Todavía no es oficial, pero los árboles ya entendieron que el invierno está pronto. Y qué tristeza me da ver las ramitas sin sus hojas de colores. El invierno tiene su encanto; un encanto que no he encontrado todavía, y que aunque me hagan respirar profundo en el medio de una noche lluviosa para sentir el frío en mis pulmones y me muestren la belleza del paisaje mientras caminamos por la calle, no puedo verlo. Es que mi flaco cuerpo necesita calor y muchas capas para abrigarse. Vino y té, mis compañías predilectas para esta época. Chau otoño, hola invierno, hola frío.

20 de abril de 2011

Caen tan leve como rocío matutino

Hay imágenes que me recuerdan canciones. Ésta en particular, la encontré una mañana en la puerta de mi casa de Colegiales al salir a trabajar. Una fría mañana que esperaba el invierno y yo pensaba en esa canción de Norah Jones (¡cómo me gusta Norah Jones!) Thinking about you... El otoño en Buenos Aires me hace hablar de más.


Yesterday I saw the sun shinin',
And the leaves were fallin' down softly,
My cold hands needed a warm, warm touch,
And I was thinkin' about you.

Here I am lookin' for signs of leaving,
You hold my hand, but do you really need me?
I guess it's time for me to let you go,
And I've been thinkin' about you.

When you sail across the ocean waters,
And you reach the other side safely,
Could you smile a little smile for me?
'cause I'll be thinkin' about you,
I'll be thinkin' about you.

19 de abril de 2011

Domingos de parques


Hay cosas que realmente disfruto hacer en esta ciudad, como ir un domingo al parque y quedarme charlando, leyendo o escuchando música sin tener más nada que pensar, mientras el sol se oculta tras los árboles silencioso, dejando escapar pequeños rayos a través de siluetas humanas. Me gustaba mucho hacerlo en verano, pero ahora que empieza el frío buscaré algo para reemplazar esta sensación. Buenos Aires... ¿será el otoño que te hace tan hermosa?

18 de abril de 2011

Otoño de mis romances

Apenas anochece en la ciudad de la furia.
Llegó el otoño a Buenos Aires y no puedo dejar de disfrutar el tono ocre que está tomando la ciudad. Ésta es mi época preferida: esa donde los atardeceres nunca fueron más hermosos. Esa en la que la luz de una noche virgen acentúa la belleza del paisaje. Esa en la que las calles y los autos amanecen cubiertos de hojas teñidas de colores. Esa en la que el clima arrulla largas noches de desvelo y de romance. Esa en la que Buenos Aires se siente más hermosa y todo puede pasar.

31 de marzo de 2011

Las calles con grandes árboles

Aunque a veces, cuando estoy enojada con los argentinos (porteños mejor), me cueste admitirlo, me gusta esta ciudad. Es linda, tiene espacios de esparcimiento, arquitectura, cultura, entretenimiento, y aunque con aires de una gran ciudad que podría pertenecer al primer mundo, se queda estancada en el modo de ser 'latinoamericano no progresista'.

Cuando voy por la calle caminando, me encanta pasar por las rutas que tienen grandes árboles y siempre pienso lo bueno que es que existan vistas como éstas en medio de una selva de concreto. Hace más fácil vivirla, pero complica este sentimiento de amor y odio con el que vivo a diario. Me gusta volver a la ciudad y darme cuenta de que la extrañé. Seguro será así cuando me vaya para siempre... Buenos Aires.

Una callecita por Palermo, el barrio donde vivo.

9 de marzo de 2011

El verde de los árboles


Me gustan las enredaderas de los árboles y el verde de sus hojas. Hay troncos que son pecosos, es decir, son color marrón con manchas más claras. Esos son mis preferidos. Estas enredaderas adornan las calles y le dan más verdor a la ciudad. Esto me gusta de Buenos Aires, pero aún así, mi estación favorita es el otoño que ya se acerca.

24 de febrero de 2011

Las frutas de estación

En el verano, me encanta que las verdulerías dejan de vender sólo lechugas, peras y manzanas, y adornan sus estantes con muchas frutas de estación. Los colores son hermosos y da gusto acercarse a comprar 1 durazno, 3 ciruelas, 3 kiwis, 2 naranjas, 2 bananas, y poco de muchas más, porque si no se dañan en la nevera. Eso sí, no espere encontrar curuba, mora, ciruela verde, maracuyá (sólo en el barrio chino), corozo, guanábana, guayaba, tomate de árbol, uchuva, granadilla o lulo (mi favorito). Y si alguien las ve en la foto, pues que me avise de una vez!

23 de febrero de 2011

La cuadra china

Muchas de las grandes ciudades tienen barrios chinos. En Colombia no hay. No al menos que yo sepa. Los chinos no van a Colombia, pero no le digan a nadie porque luego nos invaden. Tener un Barrio Chino en Buenos Aires, aunque sea una cuadra, porque no es un gran barrio de verdad (aunque ahí se concentran la mayor cantidad de asiáticos), es una buena cualidad de la ciudad. Lo mejor de todo es que se consiguen plátanos verdes, juego de mora y maracuyá! Increíble, pero cierto. ¡Anotación número 6 de cosas positivas de la ciudad!

Este es el famoso portal de la entrada

14 de febrero de 2011

Encontrar un Arca de Noé

Vas caminando por una calle cualquiera de la ciudad, cuando de repente, de la nada, aparece una casa en el camino con leones, jirafas, caballos, pastores, cebras, camellos, rinocerontes, unicornios y hasta una estatua de la libertad. ¿Quién es el fumado que exhibe todo eso en el techo de su casa? Por ahí es sólo escenografía olvidada. Me gusta pensar que alguien colecciona las esculturas, como coleccionar álbumes de figuritas, y luego las ubica cuidadosamente para que cada una tenga una vista de la ciudad. Otro detalle un poco freak de lo que me gusta de Buenos Aires.

Foto tomada desde un iPhone en el barrio Villa Crespo

11 de febrero de 2011

¡Los helados de Buenos Aires!

Foto deliciosamente ilustrativa. ¡Ay mamá!
Me encantan, me encantan, me encantan. No puedo vivir una semana sin comer aunque sea uno. Verano, invierno, otoño, cualquier estación, clima o situación es magnífica para comer helados. Sabores preferidos: maracuyá, chocolate suizo, dulce de leche (si viene con trocitos de algo, mejor), limón, crema tramontana, nocciola, casi todos menos sambayón.

En esta ciudad son absolutamente DELICIOSOS. En especial, hay una heladería que queda en Belgrano (Sucre y Cabildo) llamada La Gruta. La atención es excelente (no muy común acá), los helados son riquísimos, y los señores que atienden se preocupan por que te lleves un helado campeón: con acompañamientos adicionales, si los tiene. Sí, sí, en este punto Barranquilla no va a tener el nivel heladístico de Buenos Aires.

Este es un gran detalle que me gusta de esta ciudad, y el número 5 de la lista!

10 de febrero de 2011

Los graffitis por las calles

Algunos espacios, muros, calles y paredes de la ciudad están decorados con arte urbano. Los graffitis están por todos lados y cuando menos lo esperas, por la ventanilla del colectivo ves pasar increíbles dibujos en casas de barrio cualquiera. Hay sectores, como Colegiales y Palermo, que agrupan la mayoría de las obras callejeras en capital. Sin embargo, casi en cualquier barrio (por los que he pasado) se podrá apreciar algo de la muestra. Este de abajo es de un bar en Palermo que se llama Post en donde estaba tomando cervezas con el Juli, un amigo colombiano (el mismo del viaje a Chile!!). Sólo nos quedamos en ese bar porque nos gustó que la pared estaba así toda pintada, y después notamos que la música también tenía mucha onda. Detalle que me gusta de Buenos Aires número 4!

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