5 de agosto de 2010

Yo confieso

 - Revelaciones de una nena distraída -

Yo confieso que me gusta cuando hace frío y sale humito por mi nariz o por mi boca; que a veces me sale una tonada no tan costeña y no tan porteña (a veces no sé qué acento tengo). Confieso que espío por las ventanas abiertas de las casas de barrio e imagino la forma de vida de sus ocupantes; que se me hace agua la boca con una vitrina llena de tortas y postres.

Confieso que mi trabajo ideal sería vivir de mis crónicas de viajes, culturas, costumbres, acentos... escribir lo que yo quiera. Confieso que hago un baile de victoria cada vez que tengo un nuevo viajero (seguidor); que a veces chismeo lo que otros hacen para ver si encuentro algo interesante; que no puedo dormir si el closet está abierto.

Confieso que soy un desastre en la cocina (aunque creo que eso ya no es secreto); que me gustaría poder hacer magia como Harry Potter; que me quiero casar en el mar; que quiero despertar riendo siempre que sea posible; que quiero recordar al menos los sueños lindos; que olvido qué hacía en una página antes de cambiar de pestaña en el explorador; que me gustan las palabras trucho y quilombo.

Confieso que a veces me hago la dura, pero soy una hojita de otoño cayendo suavemente al ritmo del viento, sobre todo si estás cerquita; que me gustan las medialunas y los abrazos bailables; que extraño ir a Crepes&Waffles el día de amor y amistad; que quiero tomar jugo de curuba y comer arepas al desayuno. Confieso que me pone muy feliz que otros lean lo que escribo, y leer lo que escriben ellos.

Confieso que me interesa un libro cuando su portada llama mi atención y el título me causa curiosidad; que el mejor libro que he leído fue ese en el que me leí. Ya sé, confieso que soy un poco vanidosa, pero un poco no más. Confieso que me gusta el olor a naranja de su pelo y el brillo de sus ojos verdes; que a veces convivo con personajes que no existen; que mi boletín del colegio decía "se distrae mucho en clases" y no he cambiado nada.

29 de julio de 2010

Dichos populares de Barranquilla y Buenos Aires

En estos días he sentido que mis fuentes de inspiración están en suspenso. Mientras, me consumo en un monotemático camino y días rutinarios sin objeto. No precisamente porque no haga nada distinto, pero debe ser un tema del clima. Hace frío, qué novedad. ¿Cómo está hoy? frío. ¿Qué dice el clima para mañana? frío.

Pero a pesar de esto, y a fin de sumar a sus conocimientos culturales, he recopilado una pequeña lista de dichos, expresiones y palabras populares en Buenos Aires - porteños- y Barranquilla - costeños-, que me gustan o me causan gracia. Si tienen más aportes a la causa son bienvenidos.

Ahí van los costeños:
  • Flash me queda chancleta= Soy tan rápido que ni flash me alcanza
  • Tienes el pelo como muñeca 'e arroyo = Cabello muy despeinado y sucio
  • Todo muñeca 'e burro = Todo bien
  • Noxpirín Junior = Sinónimo de Nos pillamos, que significa 'Nos vemos al rato'
  • Más llevao' que guardaespalda 'e gamín = No tiene dinero
  • Añoñi = Claro, obvio, por supuesto
  • Ajooooo = No te creo
  • Cule Babilla = Mujer muy fea
  • Nos vidrios= nos vemos
  • Más contento que mosquito en fiesta 'e mocho
  • No confunda la mazamorra con el caldo = No confundir dos cosas parecidas, pero distintas
  • Más tragao que tanga 'e loca = Muy, muy enamorado
  • Pareces gallina matá a escobazos = Muy despeinada, desarreglada.

Ahí van los porteños:
  • Más seco que culo de perro = sin dinero
  • Estaba re en pedo= estaba muy borracho (y hasta drogado)
  • La mina no se copa con cualquier guacho= La chica no le presta atención a cualquier muchacho
  • Al pedo como bocina de avión= que no tiene nada útil para hacer
  • Forro pinchado= inútil
  • Posta= cierto, de acuerdo, verdadero
  • Qué bajón= que mal, entristecedor
  • Darle como rengo a la muleta= estar muy ocupado, trabajar mucho en algo
  • Corto como patada de burro= cuando alguien es muy petiso/pequeño
  • Entangado= cuando un chico comienza a salir con una chica y no sale con los amigos
  • Menos onda que la fábrica de Yamaha= para decir que alguien no tiene estilo
  • A papá mono con bananas verdes= Al que sabe no le echen cuento
  • Hay cada gaucho en estas pampas que hace zurco con las bolas= es tan huevón que va dejando hueco en el suelo mientras camina
  • Tomátelas= desaparece
  • Va como piña= Cuando algo va con ímpetu

19 de julio de 2010

Vino, paisajes y descanso: fin de semana en Mendoza

En una escapada breve, pero sustancial, fui a conocer Mendoza, una región argentina que limita con Chile y es la cuna (o al menos la principal) productora de vinos del país. Aprovechando el viernes festivo en Argentina, salí en un autobus hacia mi destino el jueves por la noche. Después de unas cuantas horas de carretera, desperté con la vista de los Andes al fondo. Paisaje desértico, montañas con poca nieve en su pico, clima frío y un poco húmedo, olor a naturaleza y aire fresco, espacios abiertos, y un ritmo más pausado y tranquilo que en Capital.

Alquilamos unas bicicletas y fuimos a las bodegas. Después de un kilómetro yo estaba ya con la lengua afuera. En las bodegas tomamos vinos ricos, pero después del segundo no aprendí nada más. Los árboles eran grandes y con un color ocre que combinaba muy bien con el azul intenso del cielo y el amarillo naranja del atardecer. Cuando el sol comenzaba a caer, el asfalto se pintaba de lila y todo el cielo se tornaba a tonos rosas y morados. Las bodegas quedan a las afueras de Mendoza capital, en un pueblito llamado Maipú.

El paseo de los Andes es otro plan imperdible de la zona. Subir hasta la montaña sólo para ver el paisaje ya vale la pena. Cuando fui no había caído suficiente nieve, así que no se podía esquiar, pero tenía una hermosa vista de las montañas desiertas y de piedras, con la vista parcial de la cordillera de fondo y los picos de nieve. A lo largo del camino nos acompañó la antigua vía ferroviaria que llevaba hace muchos años hasta Chile. Aún hoy se pueden ver los restos de la estructura, que llaman mucho la atención en el paisaje y además se nota que fue una obra de avanzada en la época. Viajar en ese tren hacia Chile debía ser un paseo absolutamente hermoso. Además, puedes ver la Aconcagua, que, si no me equivoco, es una de las montañas más altas de LA con 7 mil metros de altura y un destino para los montañistas muy apetecido.

Llegamos hasta el Puente del Inca, una formación rocosa natural donde, cuenta la leyenda, llegó el heredero del imperio Inca desde Perú para ser curado por las aguas termales de su extraña enfermedad. Cuando la comitiva de guerreros llegó al lugar, notaron que las aguas estaban al otro lado del río, por lo cual el emperador pidió al dios Sol - Inti- y a la luna - Mama Quilla - que los ayudara. Los dioses recibieron sus plegarias y al día siguiente encontraron un puente formado por piedras que traían los pájaros en sus picos. De esta historia hay un montón de versiones, obvio, pero esta fue la que el guía nos contó. Hasta el Cristo Redentor no pudimos subir, porque ahí si estaba cubierto de nieve y era peligroso.

Este es otro destino recomendado en Argentina. En realidad, me he dado cuenta que los pocos lugares que conozco: Mar del Plata, Misiones: Iguazú, Pinamar y Mendoza, son paisajes y experiencias distintas una de la otra y han estado todos fantásticos, tanto por la compañía, como por el lugar.

7 de julio de 2010

Psicosis Ezquisofrénica latente

He descubierto que tengo una tendencia esquizofrénica que está queriendo salir a la luz. En realidad, no sé si está queriendo salir o si siempre ha estado ahí latente esperando mi lado flaco. Aunque creo que se equivoca, porque todos mis lados son flacos y todavía no ha salido nada... nada grave.

Andaba por las calles caminando y recordando algunas escenas del día. Mis acompañantes eran un viento frío, una temperatura de más o menos 7 grados y una canción de los Muppets que llevaba días merodeando en mis recuerdos. Iba imaginando a ciertas personas contándome una historia y yo parecía estar ahí en la conversación, porque iba por la calle haciendo caras de sorpresa. Me di cuenta cuando en medio de la conversación imaginaria tenía que hablar y en voz alta dije: ¿Qué? y detuve mi paso para ver si nadie lo había notado. Menos mal era de noche y la calle de regreso a casa estaba medio sola.

Otro día estaba en un banco intentando hacer un depósito. Había una persona antes que yo haciendo una consulta. Yo estaba mirando hacia la caja del banco, preguntándome si ese olor que tienen los bancos es por los billetes o es porque el gerente fuma escondido. Es un olor como a tabaco de oficina y no sólo aquí en Buenos Aires, sino en Colombia y en todos los bancos a los que he entrado. Tan ida estaba, que no me di cuenta que la persona delante de mí ya se había ido y en su lugar se había puesto otro vivo que no esperó a que yo aterrizara. En estas, el vigilante se me acerca y me dice con cara de sospecha: ¿Está todo bien?

Ahora que lo leo, creo que no son ataques esquizofrénicos, sino que debería cambiar mi lugar de residencia de la luna a la tierra; o tal vez podría comer más panqueques con miel. No sé qué tiene que ver, pero son ricos.

4 de julio de 2010

Crónicas mundialistas - y perdió Argentina

Aunque fue evidente la fortaleza del equipo alemán, no evita el sentimiento que se vive en este país. El gol del minuto 3 nos dejó desorientados - me incluyo porque yo estaba ahí-, pero luego cuando Argentina empezó a dominar la pelota, los ánimos comenzaron a subir. Segundo gol de Alemania, en el segundo tiempo, sacó a un par de hinchas del auditorio de la universidad. Aún las esperanzas estaban vivas, pero el tercer gol fue fatal. Caras largas y el ánimo decaído era evidente. Pocos minutos faltaban para acabar el partido y Argentina no lograba definir el gol que varias veces intentó. Ay mamá, llegó el cuarto gol y casi acababa el encuentro. Qué partido de infarto, qué nervios. Aunque sea colombiana vivo en Argentina, y ahora es como mi segundo hogar. Obvio que voy a hinchar por ellos, tengo casa, trabajo, amigos, amor, estudio aquí y me encanta mi posgrado, ¿qué me falta? Comparto su alegría y también su tristeza.

Ya dije que no soy la más seguidora del fútbol, pero en un país que se vive y se respira fútbol en cada poro citadino es inevitable contagiarse. Salí a tomar un café en Puerto Madero y un sábado a las 13 horas, no había nadie. Ésta vez no fue durante el partido, sino después. La ciudad retomó un aire triste y melancólico. A pesar del sol y el buen clima, Puerto Madero estaba solo. Los pantallas no tenía observadores, los restaurantes no tenían comensales.


Como dije antes, en este país el fútbol no es sólo un deporte, es un sentimiento y hasta una religión, como en la ciudad de Rosario que está la Iglesia Maradoniana. No por nada este es el único país del mundo que el estado compró los derechos para la transmisión de los partidos del mundial por aire, es decir, para la TV pública, así nadie tiene que pagar para verlos. ¿Populismo? seguramente, pero ¿en qué otro país sería eso una política populista?

Ahora queda alentar por Uruguay como nuestro representante latino, ojalá nos de una sorpresa, pero con Holanda y Alemania está difícil. 

Informó tarde para Viajes Anacrónicos, su autora.

28 de junio de 2010

Crónicas Mundialistas - Argentina va a los cuartos!!

Después del partido de ayer tengo poco que decir y más para mostrar. La alegría se contagia, y ahí terminé yo en el obelisco con mi amiga Tucumana cantando y gritando: ¡Vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos a ganar, que esta banda quilombera no te deja, no te deja de alentar!... y también esta que es cuando estás en medio del bochinche (entre muchas otras que me estoy aprendiendo): ¡El que no salte es un inglés, el que no salte es un inglés!











Yo ya estoy suponiendo que si Argentina queda campeón de la copa van a declarar el día festivo. Vamos primero a ver el partido contra Alemania este sábado, que ya veo otra cancelada de clases.

Informó para Viajes Anacrónicos, su autora.

22 de junio de 2010

Crónicas mundialistas - Partido 3:30 p.m de Argentina

Hoy jugó Argentina contra Grecia en un encuentro que era esperado que ganara. Yo tenía una clase en la tarde de 4 horas y fue cancelada porque justo coincidía con la hora del partido, así que por esa razón, esta semana tengo 1 hora más de clases de miércoles a sábado.

Hoy vi el partido en un café en Pilar, una pequeña ciudad en la provincia de Buenos Aires. El primer tiempo pasó tranquilo. Mientras conversaba estaba pendiente de alguna jugada o el gol esperado, pero nada pasaba de interesante. Terminado el primer tiempo sin nada espectacular, decidimos mi compañía y yo volver a capital. Esto fue lo que vimos (o más bien no vimos):


En la Ruta 9 que lleva a Pilar casi no había ningún auto, una carretera que por lo general hay muchos transitando o al menos se ve movimiento, pero no había nada. En el peaje todos tenían sus radios encendidas y no habían carros en línea esperando para pagar el pasaje.


En la ciudad, pasar por Cabildo justo después del partido fue también emocionante. Todos los chicos que salían de la escuela iban con sus banderas y sus vuvuzelas al estilo argentino gritando por las calles. Yo hasta compré un gorrito con la bandera albiceleste... ¡sólo por si lo necesito!

Además, quien cantaba los goles era uno de los narradores más conocidos acá en Argentina. Se le siente una pasión y el grito le sale del corazón, del estómago, de cada parte de su cuerpo. Sino, juzguen ustedes con este video del mundial del '86 (guardando las debidas proporciones):



Es que aquí la pasión se siente de verdad, mujeres, niños, señores, todos, todos siente con fuerza un gol de la selección. Es una cosa impresionante. Los siguientes partidos espero vivirlos en medio del "bochinche" y ya les contaré.

Informó para Viajes Anacrónicos, su autora.

21 de junio de 2010

Día gris

La ciudad está fría.
Tan fría, tan gris, tan lenta.
Y así me siento yo, tan lenta, tan gris, tan fría.

Tus manos están lejos.
Tan lejos, tan cálidas, tan limpias.
Y yo las extraño a mi lado, tan limpias, tan cálidas, tan lejos.

Tus labios están quietos.
Tan quietos, tan suaves, tan sinceros.
Y yo los quiero así, tan sinceros, tan suaves, tan quietos.

Tu corazón está en silencio.
Tan callado, tan solo, tan pequeño.
Y yo no sé qué hacer, tan pequeña, tan sola, tan callada.

Extraño el olor a mermelada de tu pelo.
Los besos de buenos días.
Las caricias de buenas noches.

Extraño ver tu corazón en tu sonrisa.
Tocarlo con la mía .
Y sentir que no es pequeño.

En este día gris
En esta ciudad tan fría
En este corazón solitario
Lo único que necesito
Es mi espalda rozando en tu pecho.

17 de junio de 2010

Crónicas mundialistas - Partido 8:30 a.m de Argentina

Lo dicho. Partido Argentina - Corea del Sur a las 8:30 a.m. Mi despertador estaba programado para esa hora, pero los vecinos decidieron reunirse al lado de mi casa, así que mi despertador en realidad fueron los niños con sus trompetas y sus gritos esperando el inicio del partido a las 8:10 a.m.

Yo no soy fanática del fútbol, ni siquiera sé los nombres de ningún jugador a parte de Messi, pero en lugar de meterme en la ducha luego de ser despertada por los chicos, prendí la tele para ver en qué iban mientras el agua calentaba en mi baño (no tengo gas), y ahí me quedé hasta que llegó el medio tiempo. Al fondo el sonido de las trompetas y los gritos. ¡Aguante Argentina, Carajo!= los status más comunes en Facebook y Twitter; ni qué decir de las promesas de los hinchas:
Las promesas

A mí me tocó salir antes de finalizar el partido para ir al trabajo. En la calle no había nadie, pero NADIE. Justo un par de segundos antes de llegar el bondi (bus) a mi parada, Argentina mete el tercer gol. Desde sus casa todos gritaban GOOOOOOOLLL, las chicas que atienden el kiosko/tienda estaban todas vestidas con el uniforme albiceleste, hasta el perro. Un pobre desprevenido quiso comprar algo y la chica le dijo: "a ver esparame ahí que están dando la repetición del gol de Higuaín". Yo también lo hubiera mandado a volar.

Una calle cualquiera

En el bus eran todas mujeres, sólo había un señor mayor y un chico con su novia escuchando el partido con el celular de ella. Parecía que lo habían sacado a regaña dientes. En esas, cuarto gol de Argentina. Desde la calle escuchaba a la gente gritando en sus casas u oficinas. Dos señoras mayores con su radiectio fueron las primeras en cantar el gol. El conductor gritó "¡Bien!" y pitó un par de veces. Todas las chicas sonrieron y el único chico alzó los brazos en señal de victoria.

El bus en el que iba

Justo en esas, una señora subió en el bus y se sentó al lado mío. Yo estaba tomando la foto con mi celular, porque como cosa rara dejé la cámara en casa cuando era más útil.

-Ay sí, ¡vamos Argentina!, ojalá ganemos, este país necesita una alegría -comenzó la señora a charlar conmigo (léase con acento Argentino)- Sí, porque ¿acaso por qué nos tiene que importar que le vaya bien a Corea? este país está lleno de extranjeros. Mi hijo hizo un estudio y ahora hay más extranjeros que argentinos. Nos están invadiendo el país. Está más que bien que Argentina gane el mundial, sí señor. Los chinos, coreanos, paraguayos, ¿qué hacen aquí hinchando las pelotas? Que vayan a ver el mundial a su casa, ya está. ¿Vos que decís?.
Confundida con la incoherencia de su discurso, saqué mi mejor acento costeño y le dije:
 -Ajá, cada quien tiene derecho a vivir y gastar su plata donde quiere, no?
Ella, en medio de la sorpresa (como si acaso yo pareciera argentina), exclamó:
 -Ay querida, ¿y vos de dónde sos?, preguntó con una media sonrisa.
-Colombia, le dije.
-¡Pero qué lindo, es un país hermoso!- dijo ella con cara de vergüenza.
-Ah, ¿fuiste?
-No, no, pero me han contado. Viste, por ahí en la tele uno ve cosas.

Llegó el momento de bajarme y la señora cambió el tema para los políticos: "Sí, porque estos políticos que tenemos lo han regalado todo, nos tienen mal (...). Bueno que Dios te bendiga, que tengas un buen día..". Bajé del bus y fue como si estuviera sola en la ciudad. La avenida Córdoba a las 10:15 a.m no tenía un sólo auto en la calle.

Avenida Córdoba 10:15 a.m

Apenas terminó el encuentro, todos los carros salieron en avalancha, a toda prisa como era de esperar,  tocando la bocina y gritando: Vamos, Vamoooosss! La verdad es que me contagiaron el entusiasmo. Estaba emocionada yo también. Quería ver qué estaba pasando en la cancha. Ya clasificada Argentina a la segunda fase, prometo asistir los partidos. La felicidad ajena se contagia. Sobre todo, prometo ver al papacito de Higuaín, que hasta hoy para mí era figura desconocida, pero tiene un... talento!

El siguiente partido lo veré en la Universidad. ¡Ufa! Les contaré más adelante en las Crónicas Mundialistas. Esto es todo por hoy, informó para Viajes Anacrónicos, su autora.

Pd: la calidad de las fotos no es tan buena por ser de celular. Sorry!

16 de junio de 2010

Anécdota curiosa

Todos me han dicho que vivir un mundial en Argentina será una experiencia única e irrepetible. Con lo fanáticos de fútbol que son aquí y con las esperanzas puestas en la bandera celeste y blanca para llevarse el título de campeón, no me extraña nada que sea así.

Hoy tuve una anécdota curiosa. Estaba esperando mi bus en la parada luego de salir del trabajo, cuando una camioneta paró para esperar a que el semáforo cambiara a luz verde. Una niña, que podría tener 5 años, estaba asomada en la ventana del copiloto, sentada sobre la que supongo era su mamá. Iba vestida con una chaquetica azul con rayas celeste como las del uniforme de los jugadores y al toque de unos segundos comienza a gritar, golpeando la puerta de la camioneta: ¡Vamos, vamos, Argentina! y así siguió, hasta que el auto arrancó y se fue lejos hasta que no la pude escuchar más.

Ahora bien, si una niña tan pequeña lleva esa emoción por dentro, si en el congreso se estudia la posibilidad de poner televisores en las escuelas para evitar que los niños falten, si un profesor de Maestría pide a sus alumnos el favor de ir a la clase, porque llevará un invitado, si mi compañero de trabajo anuncia que llegará tarde los días que juegue Argentina (o en su defecto no irá) y si desde hace dos semanas no se habla de más nada que del mundial, seguramente tiene que ser algo especial. Ya les contaré (aunque yo le doy a Brasil).

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